Polver
http://issuu.com/revol5/docs/ujuygtgdxtg/1
El hombre teme aceptar que es diminuto...
que son nuestras ideas ante la inmensidad e infinitud
del universo,
que son nuestros sueños, nuestras vidas,
nuestro intelecto, nuestras guerras y nuestra razón,
que son nuestras religiones y nuestras convicciones,
que somos sino un pequeño susurro que nunca nadie escucha
apenas un insignificante accidente;
una colisión a orillas de la nada,
somos los no vivos, los nunca reales, las mas tristes y
solitarias criaturas en una inmensidad que no podemos
entender...
no busquemos mas, no en nuestro interior
lo que no podemos entender, fuimos diseñados con defectos
para esta vida, cegados por nuestro bien, fuimos echos
diminutos y arrojados a la infinitud no para buscar las
razones sino para aceptar que fue así; para conocer
desde nuestra pequeñes la grandeza de lo
incomprensible y la insignificancia de nuestras propias
fuerzas...
el hombre es nada, sus intentos son nada,
sus luchas son nada, sus anhelos son nada, todos sus años
y su sabiduría son nada, el hombre es diminuto y teme
aceptar que es nada, teme la soledad y el silencio eterno,
teme mirarse a si mismo incompetente
y le asusta la palabra Dios...
el hombre es diminuto y Dios es inmenso hasta los confines...
que son nuestras ideas ante la inmensidad e infinitud
del universo,
que son nuestros sueños, nuestras vidas,
nuestro intelecto, nuestras guerras y nuestra razón,
que son nuestras religiones y nuestras convicciones,
que somos sino un pequeño susurro que nunca nadie escucha
apenas un insignificante accidente;
una colisión a orillas de la nada,
somos los no vivos, los nunca reales, las mas tristes y
solitarias criaturas en una inmensidad que no podemos
entender...
no busquemos mas, no en nuestro interior
lo que no podemos entender, fuimos diseñados con defectos
para esta vida, cegados por nuestro bien, fuimos echos
diminutos y arrojados a la infinitud no para buscar las
razones sino para aceptar que fue así; para conocer
desde nuestra pequeñes la grandeza de lo
incomprensible y la insignificancia de nuestras propias
fuerzas...
el hombre es nada, sus intentos son nada,
sus luchas son nada, sus anhelos son nada, todos sus años
y su sabiduría son nada, el hombre es diminuto y teme
aceptar que es nada, teme la soledad y el silencio eterno,
teme mirarse a si mismo incompetente
y le asusta la palabra Dios...
el hombre es diminuto y Dios es inmenso hasta los confines...
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