Sergio66
Maniatico Textual, cazador de atardeceres
Misteriosa y vana correspondencia
que retarda los ponientes del verano
conmemorando esta feroz promesa
que me llega en cada tarde roja
engarzándome en sangre los ojos
DIALOGO CON LA TARDE (un loco ensayo que ni siquiera es poema)
Dichosos los que pueden embeber el alma contemplando el oro de las tardes...Cantar a la excelencia de lo creado con los sentidos en tensión vibrante. Tardes que encienden con sus quemaduras de nubes rosas la ráfaga lírica de los versos.
Todas las tardes me obligan a inmolarme en aras del supremo ideal de estar a tu lado., asi fue como transcurrio la historia:
Infinita tarde, ven, siéntate en mis rodillas, te hablare de ella, escucha mis insistentes citas, ven tarde, te hablare de ella, te revelare la palabra definitiva, el ábrete sésamo cabalístico, mágico, de verbo amar....
....y la tarde quebró su periplo, y con una placidez estática, escucho el relato del poeta,. El contó y contó, le hablo de una piel bella, como un mármol trasparente, del ébano desatado de sus cabellos, entre arrebatos de risas y palabras el poeta le contó a la tarde.
Sus palabras continuaron, hasta notar las columnas de luz con que la luna sostiene el techo de la noche,noche (pensó el poeta), ya no hay tardes que me escuchen.
En vano la luna busco al poeta, ya no estaba, no, sus ojos tristes se fueron a soñar con ella.
Sergio (Por que ya no soporto sentir tu ausencia, como poder?, si te busco en los pétalos rubios de cada atardecer que atiza mi vigilia)
que retarda los ponientes del verano
conmemorando esta feroz promesa
que me llega en cada tarde roja
engarzándome en sangre los ojos
DIALOGO CON LA TARDE (un loco ensayo que ni siquiera es poema)
Dichosos los que pueden embeber el alma contemplando el oro de las tardes...Cantar a la excelencia de lo creado con los sentidos en tensión vibrante. Tardes que encienden con sus quemaduras de nubes rosas la ráfaga lírica de los versos.
Todas las tardes me obligan a inmolarme en aras del supremo ideal de estar a tu lado., asi fue como transcurrio la historia:
Infinita tarde, ven, siéntate en mis rodillas, te hablare de ella, escucha mis insistentes citas, ven tarde, te hablare de ella, te revelare la palabra definitiva, el ábrete sésamo cabalístico, mágico, de verbo amar....
....y la tarde quebró su periplo, y con una placidez estática, escucho el relato del poeta,. El contó y contó, le hablo de una piel bella, como un mármol trasparente, del ébano desatado de sus cabellos, entre arrebatos de risas y palabras el poeta le contó a la tarde.
Sus palabras continuaron, hasta notar las columnas de luz con que la luna sostiene el techo de la noche,noche (pensó el poeta), ya no hay tardes que me escuchen.
En vano la luna busco al poeta, ya no estaba, no, sus ojos tristes se fueron a soñar con ella.
Sergio (Por que ya no soporto sentir tu ausencia, como poder?, si te busco en los pétalos rubios de cada atardecer que atiza mi vigilia)