Poetakz
Poeta recién llegado
A su ventana asomó la esperanza,
ella la vio, con su rostro entristecido,
con los sueños malheridos,
sintió ganas de llorar,
pues había tanto camino,
tanto espacio, tanta andanza,
y se había estancado
en un hermético lugar:
su voluntad.
Quiso saber lo que era negarse,
entregar más que palabras,
no grandezas ni maravillas,
simplemente no ser más
esa egoísta terca
que con los ojos cerrados
dejaba pasar la vida
ante ella, así sin más.
Hubo rubor en su mejilla,
se lubricó su pupila,
y se sonrió.
Se despojó de sí, y fue
capaz de dar más que palabras,
de ser fuerte y tener agallas
para decir al ego un "no".
La esperanza le echó el brazo,
fueron juntas bajo el ocaso
de un día por recordar,
iban sonriendo felices.
Ningún orgullo embustero
podrá aprisionarla de nuevo
en una reja de cristal...
Alma mía, hoy eres libre.
ella la vio, con su rostro entristecido,
con los sueños malheridos,
sintió ganas de llorar,
pues había tanto camino,
tanto espacio, tanta andanza,
y se había estancado
en un hermético lugar:
su voluntad.
Quiso saber lo que era negarse,
entregar más que palabras,
no grandezas ni maravillas,
simplemente no ser más
esa egoísta terca
que con los ojos cerrados
dejaba pasar la vida
ante ella, así sin más.
Hubo rubor en su mejilla,
se lubricó su pupila,
y se sonrió.
Se despojó de sí, y fue
capaz de dar más que palabras,
de ser fuerte y tener agallas
para decir al ego un "no".
La esperanza le echó el brazo,
fueron juntas bajo el ocaso
de un día por recordar,
iban sonriendo felices.
Ningún orgullo embustero
podrá aprisionarla de nuevo
en una reja de cristal...
Alma mía, hoy eres libre.