guerrero verde
Poeta veterano en el portal.
El pueblo andaba vació,
Los corazones llenos de miedo,
Todos ocultos en los oscuro,
Niños con llantos callados
Y manos sobre sus ojos.
Cae la noche,
Cae el manto de gélida tela,
Cae con delicadeza,
Cae y muere la esperanza.
Sus pasos se sienten,
La tierra del llanto aparece
Y los ríos en lágrimas de mujer,
En un silencio que no deja ver.
No tengo escudo ni lanza,
No tomo armas,
Solo me armo de valor,
Y salgo a buscar,
Voy a lo prohibido,
Voy cegado.
Le dicen devorador de almas,
No toma sangre ni venganza,
No roba pero mata,
Toma tu alma,
Para saciar su ansia espiritual.
Nos encontramos en la oscuridad,
Miradas cruzadas,
Un golpe que nadie podría olvidar,
Era yo y la bestia,
Mi miedo y su sorpresa.
Ojos ocres con verdoso reflejo,
Túnica rojiza como vino,
Un ser que no tenía igual,
Cuerpo alargado de estaca,
Consumido por algún pasado.
En su pálida y gris piel,
Rostros en relieve,
Rostros de agonía,
Bocas abiertas sin gemir,
Sus victimas en la piel.
Su cabeza sin cabellos,
Sus cortes y arrugas,
Su mano que se acerca,
Su esquelética figura
Acompañada de un mortífero hedor.
Se abren sus labios,
Como telón,
Da inicio al teatro de mi miedo,
Empezó a devorar.
Mis fuerzas se iban como el sol,
Y la luna nacía de mi boca,
Mi alma se desprendía.
Pensé en el fin,
Por mis ansias de saber
Estaba apunto de morir,
Pero del cielo luz nació,
El sol en heroica acción
Hizo su aparición.
La bestia escapo,
Mi alma regreso,
Pero fría con miedo,
Como niño en lo oscuro,
Caí rendido, caí en llanto.
Nunca conté la historia,
La sepulte en mi alma
Y mi locura fue encerrada,
Como salvaje animal.
Los corazones llenos de miedo,
Todos ocultos en los oscuro,
Niños con llantos callados
Y manos sobre sus ojos.
Cae la noche,
Cae el manto de gélida tela,
Cae con delicadeza,
Cae y muere la esperanza.
Sus pasos se sienten,
La tierra del llanto aparece
Y los ríos en lágrimas de mujer,
En un silencio que no deja ver.
No tengo escudo ni lanza,
No tomo armas,
Solo me armo de valor,
Y salgo a buscar,
Voy a lo prohibido,
Voy cegado.
Le dicen devorador de almas,
No toma sangre ni venganza,
No roba pero mata,
Toma tu alma,
Para saciar su ansia espiritual.
Nos encontramos en la oscuridad,
Miradas cruzadas,
Un golpe que nadie podría olvidar,
Era yo y la bestia,
Mi miedo y su sorpresa.
Ojos ocres con verdoso reflejo,
Túnica rojiza como vino,
Un ser que no tenía igual,
Cuerpo alargado de estaca,
Consumido por algún pasado.
En su pálida y gris piel,
Rostros en relieve,
Rostros de agonía,
Bocas abiertas sin gemir,
Sus victimas en la piel.
Su cabeza sin cabellos,
Sus cortes y arrugas,
Su mano que se acerca,
Su esquelética figura
Acompañada de un mortífero hedor.
Se abren sus labios,
Como telón,
Da inicio al teatro de mi miedo,
Empezó a devorar.
Mis fuerzas se iban como el sol,
Y la luna nacía de mi boca,
Mi alma se desprendía.
Pensé en el fin,
Por mis ansias de saber
Estaba apunto de morir,
Pero del cielo luz nació,
El sol en heroica acción
Hizo su aparición.
La bestia escapo,
Mi alma regreso,
Pero fría con miedo,
Como niño en lo oscuro,
Caí rendido, caí en llanto.
Nunca conté la historia,
La sepulte en mi alma
Y mi locura fue encerrada,
Como salvaje animal.