sebi
Poeta recién llegado
El mundo es una tentación horrible.
Es nuestro todo acechante, en forma de bestia,
que impone cada una de sus uñas,
de sus horribles musgos, de sus cráteres profundos.
Cada una de sus víctimas esboza sus pasos
donde ya existieron huellas,
dicen lo que las palabras, no lo que sus ideas.
(Oh soledad filosa, libertad que tememos)
Nuestro destino es una trampa ineludible.
Oh crueles y amadas cadenas
que llevamos como huesos
Quise salvarme, incluso, ser salvado.
Pero el fin celebra sus siglos
(cada mañana se asoma en forma de pájaro)
tiene la certeza de no morir.
Siempre ha sido tarde.
Fuimos abandonados
entre una infinidad de muros.
Es nuestro todo acechante, en forma de bestia,
que impone cada una de sus uñas,
de sus horribles musgos, de sus cráteres profundos.
Cada una de sus víctimas esboza sus pasos
donde ya existieron huellas,
dicen lo que las palabras, no lo que sus ideas.
(Oh soledad filosa, libertad que tememos)
Nuestro destino es una trampa ineludible.
Oh crueles y amadas cadenas
que llevamos como huesos
Quise salvarme, incluso, ser salvado.
Pero el fin celebra sus siglos
(cada mañana se asoma en forma de pájaro)
tiene la certeza de no morir.
Siempre ha sido tarde.
Fuimos abandonados
entre una infinidad de muros.