¡Oh noche de luna nueva!
bendita noche
que la luz
resaltas
entre la negrura de tus amplias sombras.
¿Quién mejor que tú,
noche querida,
muestra el sendero hacía la meta azul
de las estrellas?
La luz ciega,
confunde,
abrasa
si no se dosifica en la distancia.
¡Oh noche de luna nueva!
Misteriosa
y lasciva,
el alma necesita tus perfiles,
tus desiertos opacos,
tus silencios arcanos.
Sí, el alma necesita tus misterios
para surgir, para crear, para brillar
desde lo más profundo de sus sombras.
Una luciérnaga
alumbra en tus
tinieblas
y una estrella fenece en pleno día.
El amor se refugia en tu regazo;
un manto protector a los destellos
de los ojos ávidos
de pieles refulgentes
y de pubis oscuros
entre piernas
de nácar
Recaredo.
bendita noche
que la luz
resaltas
entre la negrura de tus amplias sombras.
¿Quién mejor que tú,
noche querida,
muestra el sendero hacía la meta azul
de las estrellas?
La luz ciega,
confunde,
abrasa
si no se dosifica en la distancia.
¡Oh noche de luna nueva!
Misteriosa
y lasciva,
el alma necesita tus perfiles,
tus desiertos opacos,
tus silencios arcanos.
Sí, el alma necesita tus misterios
para surgir, para crear, para brillar
desde lo más profundo de sus sombras.
Una luciérnaga
alumbra en tus
tinieblas
y una estrella fenece en pleno día.
El amor se refugia en tu regazo;
un manto protector a los destellos
de los ojos ávidos
de pieles refulgentes
y de pubis oscuros
entre piernas
de nácar
Recaredo.