tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las flores marchitas son del vergel inmediato.
Ella las recibe grácil y plenamente apasionada.
El muchacho marchó rápido por las calles grises.
¡Joven no podrás cambiar nada, todo está escrito!
Le dijo el anciano que lo encontró en el camino.
Al llegar al trabajo su jefe le aseguró una tarea.
Pudo leer en sus ojos el pergeñar de algo extraño.
Pero lo convenció con su mueca bellaca y malévola.
¿Qué plan siniestro coteja en aquel manuscrito?
Cruces extrañas, de atisbo gestual, difuso y hórrido.
El cliente quiere la casa vacía por las noches dijo.
El joven no desconfiaría, solo necesita el trabajo.
Pero ella desconfía del viejo, sabe que algo planea.
Ansiosa espera el duro resultado de la búsqueda.
El gesto le cambia al recibir la retorcida noticia.
El chico no ha vuelto del viaje, ella cree lo peor.
Sabe que no volverá, sabe que lo han enviado lejos.
Fue a una misión suicida, a un lugar bajo y siniestro.
Sin embargo, su última noche juntos juraron verse.
Aunque sea después de la vida, repitieron juntos.
Ella las recibe grácil y plenamente apasionada.
El muchacho marchó rápido por las calles grises.
¡Joven no podrás cambiar nada, todo está escrito!
Le dijo el anciano que lo encontró en el camino.
Al llegar al trabajo su jefe le aseguró una tarea.
Pudo leer en sus ojos el pergeñar de algo extraño.
Pero lo convenció con su mueca bellaca y malévola.
¿Qué plan siniestro coteja en aquel manuscrito?
Cruces extrañas, de atisbo gestual, difuso y hórrido.
El cliente quiere la casa vacía por las noches dijo.
El joven no desconfiaría, solo necesita el trabajo.
Pero ella desconfía del viejo, sabe que algo planea.
Ansiosa espera el duro resultado de la búsqueda.
El gesto le cambia al recibir la retorcida noticia.
El chico no ha vuelto del viaje, ella cree lo peor.
Sabe que no volverá, sabe que lo han enviado lejos.
Fue a una misión suicida, a un lugar bajo y siniestro.
Sin embargo, su última noche juntos juraron verse.
Aunque sea después de la vida, repitieron juntos.