Federico Gabriel
Poeta recién llegado
Despejas con pudor
Despejas con pudor la timidez de tu vientre
al sigiloso murmullo que a tu alma insinúa
el crepitar de tu piel que trasluce inocente
el celestial clamor de tu alma extasiada.
Un dulce rocío que exuda tu piel
sacia mi sed y la explosión de mis ganas
me eleva sublime al rescoldo infinito
donde el ímpetu triunfa sobre mojigatas miradas.
Supremo sentir el éxtasis puro
el fuego mortal de tu tenue sonrisa
impúdica caricia placer obsceno,
muerte precisa en la humedad de tu centro.
Epicúreo hedonista tan solo sentir
si es pecado no importa que Dios no intervenga
entre dos excitados que con premura se entregan
en un beso eterno a su exquisito final.
Despejas con pudor la timidez de tu vientre
al sigiloso murmullo que a tu alma insinúa
el crepitar de tu piel que trasluce inocente
el celestial clamor de tu alma extasiada.
Un dulce rocío que exuda tu piel
sacia mi sed y la explosión de mis ganas
me eleva sublime al rescoldo infinito
donde el ímpetu triunfa sobre mojigatas miradas.
Supremo sentir el éxtasis puro
el fuego mortal de tu tenue sonrisa
impúdica caricia placer obsceno,
muerte precisa en la humedad de tu centro.
Epicúreo hedonista tan solo sentir
si es pecado no importa que Dios no intervenga
entre dos excitados que con premura se entregan
en un beso eterno a su exquisito final.