Alex Pantoja
Poeta recién llegado
No la digas,
no digas esa palabra
que tanto desprecio,
porque sucede
que estalló bruscamente
y el silencio
invade mis labios.
Cuando suceda
eso,
no lo digas,
no prendas tu lengua de fuego.
Pero si me toca escuchar
de tus labios
esa palabra
que es tan prohibida
para mí,
dímelo de manera
tierna,
casi que silenciosa,
para que el golpe
no duela tanto.
no digas esa palabra
que tanto desprecio,
porque sucede
que estalló bruscamente
y el silencio
invade mis labios.
Cuando suceda
eso,
no lo digas,
no prendas tu lengua de fuego.
Pero si me toca escuchar
de tus labios
esa palabra
que es tan prohibida
para mí,
dímelo de manera
tierna,
casi que silenciosa,
para que el golpe
no duela tanto.