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Despedida I,II,III y IV

Alex Pantoja

Poeta recién llegado
I
No la digas,
no digas esa palabra
que tanto desprecio,
porque sucede
que estalló bruscamente
y el silencio
invade mis labios.
Cuando suceda
eso,
no lo digas,
no prendas tu lengua de fuego.
Pero si me toca escuchar
de tus labios
esa palabra
que es tan prohibida
para mí,
dímelo de manera
tierna,
casi que silenciosa,
para que el golpe
no duela tanto.

II

Y frente
aquel lugar
donde todo comenzo,
tú me diste
una hoja en blanco
y frente a mí
me confesaste
que no podías
escribir tu carta
de despedida,
porque tus lágrimas
no dejaban
de correr por tus mejillas.
Pero yo sí pude
atreverme a escribir
mi carta de despedida;
pero si cuando la abras
y leas,
solo ves que escribí mi nombre
y notas que la hoja aún está algo
mojada,
es porque al momento
de escribirla
también corrían mis lágrimas
por mis mejillas,
y si solo vez mi nombre,
es porque eso fue lo único que me permitió
mis manos temblorosas escribirte...

III

Te vi indecisa,
asustada,
nerviosa
y envuelta en el llanto.
Y vi tus lágrimas
asomarse
entre tus ojos,
y vi tus manos temblando
tratando de tapar
ese inmenso hueco
en tu corazón.
Y tú me viste
aparentemente tranquilo,
pero me estaba muriendo por dentro,
en el instante que tú solo mirabas
mi frente marchita
y mi mirada echada en el abandono.
Pobre de nosotros,
solo fuimos
dos flores que se
deshojaron en el amor...

IV

Quisiera aprender
cómo se debe
dar una despedida
sin que a uno le roben
un trozo de su corazón,
de su alma,
sin que a uno le roben
sus lágrimas.
Quisiera aprender
cómo decir adiós,
cómo se debe decir
un "hasta luego"
o "nos vemos pronto"
sin que la distancia
rompa esa alianza.
Quisiera aprender
todo sobre las despedidas:
sus miedos,
sus silencios,
sus nostalgias,
para aprender a irme,
para aprender a no mirar atrás,
para aprender a no quedarme,
para así saber cómo sobrevivir
a una despedida...
 
Última edición:
I
No la digas,
no digas esa palabra
que tanto desprecio,
porque sucede
que estalló bruscamente
y el silencio
invade mis labios.
Cuando suceda
eso,
no lo digas,
no prendas tu lengua de fuego.
Pero si me toca escuchar
de tus labios
esa palabra
que es tan prohibida
para mí,
dímelo de manera
tierna,
casi que silenciosa,
para que el golpe
no duela tanto.

II

Y frente
aquel lugar
donde nos conocimos,
tú me diste
una hoja en blanco
y frente a mí
me confesaste
que no podías
escribir tu carta
de despedida,
porque tus lágrimas
no dejaban
de correr por tus mejillas.
Pero yo sí pude
atreverme a escribir
mi carta de despedida;
pero si cuando la abras
y leas,
solo ves que escribí tu nombre
y notas que la hoja aún está algo
mojada,
es porque al momento
de escribirla
también corrían mis lágrimas
por mis mejillas,
y solo tu nombre
fue lo que te pude escribir...

III

Te vi indecisa,
asustada,
nerviosa
y envuelta en el llanto.
Y vi tus lágrimas
asomarse
entre tus ojos,
y vi tus manos temblando
tratando de tapar
ese inmenso hueco
en tu corazón.
Y tú me viste
aparentemente tranquilo,
pero me estaba muriendo por dentro,
en el instante que tú solo mirabas
mi frente marchita
y mi mirada echada en el abandono.
Pobre de nosotros,
solo fuimos
dos flores que se
deshojaron en el amor...

IV

Quisiera aprender
cómo se debe
dar una despedida
sin que a uno le roben
un trozo de su corazón,
de su alma,
sin que a uno le roben
sus lágrimas.
Quisiera aprender
cómo decir adiós,
cómo se debe decir
un "hasta luego"
o "nos vemos pronto"
sin que la distancia
rompa esa alianza.
Quisiera aprender
todo sobre las despedidas:
sus miedos,
sus silencios,
sus nostalgias,
para aprender a irme,
para aprender a no mirar atrás,
para aprender a no quedarme,
para así saber cómo sobrevivir
a una despedida...
Las despedidas son momentos difíciles que pueden ser difíciles de manejar, pero son parte inevitable de la vida.

Saludos
 
I
No la digas,
no digas esa palabra
que tanto desprecio,
porque sucede
que estalló bruscamente
y el silencio
invade mis labios.
Cuando suceda
eso,
no lo digas,
no prendas tu lengua de fuego.
Pero si me toca escuchar
de tus labios
esa palabra
que es tan prohibida
para mí,
dímelo de manera
tierna,
casi que silenciosa,
para que el golpe
no duela tanto.

II

Y frente
aquel lugar
donde todo comenzo,
tú me diste
una hoja en blanco
y frente a mí
me confesaste
que no podías
escribir tu carta
de despedida,
porque tus lágrimas
no dejaban
de correr por tus mejillas.
Pero yo sí pude
atreverme a escribir
mi carta de despedida;
pero si cuando la abras
y leas,
solo ves que escribí mi nombre
y notas que la hoja aún está algo
mojada,
es porque al momento
de escribirla
también corrían mis lágrimas
por mis mejillas,
y si solo vez mi nombre,
es porque eso fue lo único que me permitió
mis manos temblorosas escribirte...

III

Te vi indecisa,
asustada,
nerviosa
y envuelta en el llanto.
Y vi tus lágrimas
asomarse
entre tus ojos,
y vi tus manos temblando
tratando de tapar
ese inmenso hueco
en tu corazón.
Y tú me viste
aparentemente tranquilo,
pero me estaba muriendo por dentro,
en el instante que tú solo mirabas
mi frente marchita
y mi mirada echada en el abandono.
Pobre de nosotros,
solo fuimos
dos flores que se
deshojaron en el amor...

IV

Quisiera aprender
cómo se debe
dar una despedida
sin que a uno le roben
un trozo de su corazón,
de su alma,
sin que a uno le roben
sus lágrimas.
Quisiera aprender
cómo decir adiós,
cómo se debe decir
un "hasta luego"
o "nos vemos pronto"
sin que la distancia
rompa esa alianza.
Quisiera aprender
todo sobre las despedidas:
sus miedos,
sus silencios,
sus nostalgias,
para aprender a irme,
para aprender a no mirar atrás,
para aprender a no quedarme,
para así saber cómo sobrevivir
a una despedida...
También quisiera aprender... gracias por compartir. Saludos
 
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