abcd
Poeta adicto al portal
Tengo miedo,
desidia,
esquizofrenia invertida,
siento estar a veinte minutos de Dios.
Un frío intenso
me separa de la blanca calma,
una mente nebulosa
que demanda inhumana hospitalidad,
un credo irónico y ronco
que va asfixiándose por las paredes de mi garganta,
un adiós egoísta y promiscuo
que no llega a ser libre en estos labios tristes
pero aún tibios,
un recuerdo de tus cabellos ardiendo
envolviéndome en felicidad
con tu voz de agua muda
endulzando la lujuria de mis huesos
entre esas manos de turrón.
Tengo miedo,
recelo,
intuición cínica
a disgregarme en pan
impresión léxica
a sangrar por la herida
de un leso afecto no correspondido,
miedo
de estar seducido
por un temprano abrazo mortuorio,
pero extremadamente sincero.
Es inevitable,
la boca del titán invoca mar.
Ya estoy viendo el umbral
antes que a la cumbre,
y a menos de diecinueve segundos de Dios.
desidia,
esquizofrenia invertida,
siento estar a veinte minutos de Dios.
Un frío intenso
me separa de la blanca calma,
una mente nebulosa
que demanda inhumana hospitalidad,
un credo irónico y ronco
que va asfixiándose por las paredes de mi garganta,
un adiós egoísta y promiscuo
que no llega a ser libre en estos labios tristes
pero aún tibios,
un recuerdo de tus cabellos ardiendo
envolviéndome en felicidad
con tu voz de agua muda
endulzando la lujuria de mis huesos
entre esas manos de turrón.
Tengo miedo,
recelo,
intuición cínica
a disgregarme en pan
impresión léxica
a sangrar por la herida
de un leso afecto no correspondido,
miedo
de estar seducido
por un temprano abrazo mortuorio,
pero extremadamente sincero.
Es inevitable,
la boca del titán invoca mar.
Ya estoy viendo el umbral
antes que a la cumbre,
y a menos de diecinueve segundos de Dios.