BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los párpados descarnados
sin demasiada batalla ya
esperando, quién sabe, todavía
carne sin intoxicar. Tras ese
desierto, de la vida sin remontar,
quietud no da sosiego, ni serenidad.
La fuente, ofrece su agua siempre
limpia y frecuente; mas la vida, rampante
esqueleto, más de lo mismo, oferta sin cesar.
Que los párpados descarnados y la vida
sin utilizar-.
©
sin demasiada batalla ya
esperando, quién sabe, todavía
carne sin intoxicar. Tras ese
desierto, de la vida sin remontar,
quietud no da sosiego, ni serenidad.
La fuente, ofrece su agua siempre
limpia y frecuente; mas la vida, rampante
esqueleto, más de lo mismo, oferta sin cesar.
Que los párpados descarnados y la vida
sin utilizar-.
©