Aceptar,
Aceptar,
No se puede aceptar
el legado de la carne y de los días,
no se puede hacer la lucha sorda
de los cactos
o de las rocas en el precipicio.
Y de mis manos
brotan aguas muy amargas
cuando intento enderezarme,
casi al quebrarme,
casi al vencer.
Entonces,
sólo queda rogar
por este montón de polvo vano
donde se aferran mis sueños.
Porque no acepto.
Por eso sudo,
por eso lloro,
me ramifico
y me perdono,
aunque me niegue tres veces
o setenta veces siete.
Aceptar,
aceptar,
no se puede aceptar
que lo efímero no perdure
bajo el sol del desierto.
Aceptar,
No se puede aceptar
el legado de la carne y de los días,
no se puede hacer la lucha sorda
de los cactos
o de las rocas en el precipicio.
Y de mis manos
brotan aguas muy amargas
cuando intento enderezarme,
casi al quebrarme,
casi al vencer.
Entonces,
sólo queda rogar
por este montón de polvo vano
donde se aferran mis sueños.
Porque no acepto.
Por eso sudo,
por eso lloro,
me ramifico
y me perdono,
aunque me niegue tres veces
o setenta veces siete.
Aceptar,
aceptar,
no se puede aceptar
que lo efímero no perdure
bajo el sol del desierto.