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Desesperación del niño-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Retrocediendo el paso,

Buscando un alimento

Que te sea propicio y benévolo,

Todavía, y en idénticas fuentes,

Perpetúas la inmovilidad de

Tu estado, sacrificando de ti,

Lo esencial, los sagrados labios, el propio

Movimiento. Y aunque no frecuentes,

Habitando el mismo espacio,

Lo abigarrado de las mismas mesas,

Hediondas y taberneras, en exceso,

Y para mal, te influyeron su voz,

Sus gestos, su prepotencia incuestionable.

Imperdonable pues te parecen ahora

Las pesadillas que acumulas tras la puerta

De tu dormitorio, donde duermes solo

Y como anclado a tierra. Observas

de soslayo, sus estúpidas maneras,

sus ridiculeces salvajemente empleadas, sus pedanterías,

el vocabulario ineficiente, la consagración

de aquella ebriedad en lo metafórico de su lenguaje.

Y no hallas forma humana de bajar la guardia

para defenderte de aquel que tanto daño hizo.

Sólo, y quizás, la lamentable desesperación

del niño, que, aferrado a su madre, desprecia

y olvida, la bofetada que continúa doliendo.



©
 
Retrocediendo el paso,

Buscando un alimento

Que te sea propicio y benévolo,

Todavía, y en idénticas fuentes,

Perpetúas la inmovilidad de

Tu estado, sacrificando de ti,

Lo esencial, los sagrados labios, el propio

Movimiento. Y aunque no frecuentes,

Habitando el mismo espacio,

Lo abigarrado de las mismas mesas,

Hediondas y taberneras, en exceso,

Y para mal, te influyeron su voz,

Sus gestos, su prepotencia incuestionable.

Imperdonable pues te parecen ahora

Las pesadillas que acumulas tras la puerta

De tu dormitorio, donde duermes solo

Y como anclado a tierra. Observas

de soslayo, sus estúpidas maneras,

sus ridiculeces salvajemente empleadas, sus pedanterías,

el vocabulario ineficiente, la consagración

de aquella ebriedad en lo metafórico de su lenguaje.

Y no hallas forma humana de bajar la guardia

para defenderte de aquel que tanto daño hizo.

Sólo, y quizás, la lamentable desesperación

del niño, que, aferrado a su madre, desprecia

y olvida, la bofetada que continúa doliendo.



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Hoy leí algo que sin duda no es nuevo y que decía algo así como que el orden o desorden del cuarto en donde se duerme, es especial reflejo del estado mental. Cuando se es adulto y se tiene el desorden o inclusive el orden de un niño, la vida es un drama. No sé mucho de nada, pero digo que a veces los padres generamos eternos niños incapaces de hacerse cargo de una bofetada y en general incapaces de generar espacios de sano crecimiento. Sobre todo si nunca hubo bofetadas. Y más que nada porque hay muchos tipos de bofetadas. Y llegan a adultos con una suma de tormentas en la cabeza. Con todo, creo que a cierta edad uno tiene que hacerse cargo de la cara que posee. Porque ya se ha vencido el tiempo de los padres y de la estupidez heredada.
¡Jajaja! En todo esto me deja pensando tu poema, que agradezco tantísimo, Ben. Un gusto leerte.
Dani.
 
Hoy leí algo que sin duda no es nuevo y que decía algo así como que el orden o desorden del cuarto en donde se duerme, es especial reflejo del estado mental. Cuando se es adulto y se tiene el desorden o inclusive el orden de un niño, la vida es un drama. No sé mucho de nada, pero digo que a veces los padres generamos eternos niños incapaces de hacerse cargo de una bofetada y en general incapaces de generar espacios de sano crecimiento. Sobre todo si nunca hubo bofetadas. Y más que nada porque hay muchos tipos de bofetadas. Y llegan a adultos con una suma de tormentas en la cabeza. Con todo, creo que a cierta edad uno tiene que hacerse cargo de la cara que posee. Porque ya se ha vencido el tiempo de los padres y de la estupidez heredada.
¡Jajaja! En todo esto me deja pensando tu poema, que agradezco tantísimo, Ben. Un gusto leerte.
Dani.



Agradezco tu paso no obstante, no entendieras lo que pretendo decir, Solaribus; no soy un niño, ni lo quiero ser, como comprenderás fácilmente, sólo trato de reflejar traumas, veloces, voraces e imperceptibles que a todos nos afectaron en un momento u otro de nuestras vidas. No sé muy bien a qué te refieres; por supuesto, mi cuarto está en orden perpetuo. Gracias, un saludo!
 
Agradezco tu paso no obstante, no entendieras lo que pretendo decir, Solaribus; no soy un niño, ni lo quiero ser, como comprenderás fácilmente, sólo trato de reflejar traumas, veloces, voraces e imperceptibles que a todos nos afectaron en un momento u otro de nuestras vidas. No sé muy bien a qué te refieres; por supuesto, mi cuarto está en orden perpetuo. Gracias, un saludo!
No no no. No me refería a ti, desde luego, sino a lo que me llevó tu obra. Por esa magia de la literatura, me sacó de tu historia y de tu persona. Es lo más bello que tiene escribir: que una vez que sueltas la obra no sabes donde llega ni con qué forma lo hace. Desde luego que me he apartado de tu intención literaria! Eso está más que claro! Por eso comencé a comentarlo de esa manera.
Lo cierto es que me ha llevado por caminos distantes y eso se agradece siempre, compañero! Gracias. Gracias. Gracias.
Dani.
 
No no no. No me refería a ti, desde luego, sino a lo que me llevó tu obra. Por esa magia de la literatura, me sacó de tu historia y de tu persona. Es lo más bello que tiene escribir: que una vez que sueltas la obra no sabes donde llega ni con qué forma lo hace. Desde luego que me he apartado de tu intención literaria! Eso está más que claro! Por eso comencé a comentarlo de esa manera.
Lo cierto es que me ha llevado por caminos distantes y eso se agradece siempre, compañero! Gracias. Gracias. Gracias.
Dani.


Creí haberte ofendido, un abrazo y gracias a ti de nuevo por tu paso!!
 
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