PORFIRIO
Poeta recién llegado
Eres tú - la espesa niebla que se alza en mi mente -
el agua que me inunda en frenesí y obsesión.
Eres tú - las espinas que me excitan y me pierden -;
el hambre insaciable que carcome mi interior.
I. La muerte del día
Espero impaciente la muerte de cada día
que se desvanece ante los ojos de la noche
y tiñe de rojo el horizonte, con sus heridas.
Y es que es tanta la manía, tanto los deseos
que queman mi pecho como la vida misma.
Así… cuando eres mía. Así, con tus besos…
II. Tu alma, mi carne
Cuando entregues tu cuerpo y sacies mi hambre,
cuando me des de tu sangre y sacies mi sed.
Condenarás tu alma a convertirse en mi carne,
ante la mirada insidiosa de este impío ser.
III. Quiero
Quiero rozar tus dulces labios mortales
y degustar con un beso tu deliciosa sangre.
Sentirla fluir, acariciando mi gélida piel.
Quiero bailar contigo ante la luna,
cual corazón que aún lleno de amargura,
palpita incesante en tu templo de mujer.
Quiero ver tus aguas caer sobre las mías,
cual cascada pura y cristalina
sobre un lúgubre y siniestro manantial.
IV. Lago de sangre
Y nadar en nuestro lago de sangre,
ahogarnos con nuestra sola respiración.
Regocijándonos cuales criaturas salvajes
dominadas por el instinto y la pasión.
V. Deseos
Así, con la sutil violencia de una luz depravada,
crucifica toda tu voluptuosidad sobre mí.
Seré yo aquella estaca que se clave en ti.
Y te haré mi esclava, mi víctima y mi posesión.
Porque así es mi amor, cuales fantasías obscenas
donde tú llevas las cadenas y yo llevo el control.
Eres tú - mi dolor y mi placer en remolinos incitantes -
mis manos temblorosas al entregarme a la locura.
Eres tú - quien puebla todas mis fantasías carnales -
las caricias sensuales que me arrebatan la cordura.
el agua que me inunda en frenesí y obsesión.
Eres tú - las espinas que me excitan y me pierden -;
el hambre insaciable que carcome mi interior.
I. La muerte del día
Espero impaciente la muerte de cada día
que se desvanece ante los ojos de la noche
y tiñe de rojo el horizonte, con sus heridas.
Y es que es tanta la manía, tanto los deseos
que queman mi pecho como la vida misma.
Así… cuando eres mía. Así, con tus besos…
II. Tu alma, mi carne
Cuando entregues tu cuerpo y sacies mi hambre,
cuando me des de tu sangre y sacies mi sed.
Condenarás tu alma a convertirse en mi carne,
ante la mirada insidiosa de este impío ser.
III. Quiero
Quiero rozar tus dulces labios mortales
y degustar con un beso tu deliciosa sangre.
Sentirla fluir, acariciando mi gélida piel.
Quiero bailar contigo ante la luna,
cual corazón que aún lleno de amargura,
palpita incesante en tu templo de mujer.
Quiero ver tus aguas caer sobre las mías,
cual cascada pura y cristalina
sobre un lúgubre y siniestro manantial.
IV. Lago de sangre
Y nadar en nuestro lago de sangre,
ahogarnos con nuestra sola respiración.
Regocijándonos cuales criaturas salvajes
dominadas por el instinto y la pasión.
V. Deseos
Así, con la sutil violencia de una luz depravada,
crucifica toda tu voluptuosidad sobre mí.
Seré yo aquella estaca que se clave en ti.
Y te haré mi esclava, mi víctima y mi posesión.
Porque así es mi amor, cuales fantasías obscenas
donde tú llevas las cadenas y yo llevo el control.
Eres tú - mi dolor y mi placer en remolinos incitantes -
mis manos temblorosas al entregarme a la locura.
Eres tú - quien puebla todas mis fantasías carnales -
las caricias sensuales que me arrebatan la cordura.