• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Desde una habitación ajena.

cuatrolíneas

Poeta recién llegado
Hay un niño de plata que reluce en el pasto,
hay una niña de cobre que grita su llanto,
hay un perro que me llama por mi nombre, encadenado.
están las rosas que cultivaste en mi cuarto.


Y te envidio cuando cantas canciones
que creí haber olvidado.
Y te envidio cuando cantas canciones
que creí haber traicionado.


Ay, no me pidas más,
te regalo un silencio,
descrito con un pequeño incienzo.
Aromatizas las pasiones, paisajes hecho laureles,
el clavel de los cantos traicionados.


Y te envidio cuando cantas canciones
que creí haber olvidado.
Y te envidio cuando cantas canciones
que creí haber borrado de mi mente.


Oh, niño de plata, ¿dónde estás?
Oh, niña de cobre, yo te extraño.
Y en una caja escribí un poema,
y con una torre construí un deseo de espejo
que ladra.
Giras telequinéticamente en mi mente.


Te envidio cuando escribes poemas,
que cerré en mi mente para siempre,
Y te envidio cuando gritas el lema,
de nuestro residente latente.
 
Última edición:
sublime poema, siento algo de carencia en él, pero me gusta, saludos
cuatrolíneas;5274488 dijo:
Hay un niño de plata que reluce en el pasto,
hay una niña de cobre que grita su llanto,
hay un perro que me llama por mi nombre, encadenado.
están las rosas que cultivaste en mi cuarto.


Y te envidio cuando cantas canciones
que creí haber olvidado.
Y te envidio cuando cantas canciones
que cerí haber traicionado.


Ay, no me pidas más,
te regalo un silencio,
descrito con un pequeño incienzo.
Aromatizas las pasiones, paisajes hecho laureles,
el clavel de los cantos traicionados.


Y te envidio cuando cantas canciones
que creí haber olvidado.
Y te envidio cuando cantas canciones
que creí haber borrado de mi mente.


Oh, niño de plata, ¿dónde estás?
Oh, niña de cobre, yo te extraño.
Y en una caja escribí un poema,
y con una torre construí un deseo de espejo
que ladra.
Giras telequinéticamente en mi mente.


Te envidio cuando escribes poemas,
que cerré en mi mente para siempre,
Y te envidio cuando gritas el lema,
de nuestro residente latente.
 
Atrás
Arriba