child-of-the-grave
Poeta adicto al portal
¿Oyes ese grito a tus espaldas?
Es la vida clamando ayuda,
es el horizonte que agoniza,
es nuestra propia inmundicia arrepentida.
Entre el odio y el amor,
muchos matan la vida,
entre la escoria y la basura,
duerme el cegado humano.
Llueven odios raciales,
terremotos de violencia,
granizo de indiferencia,
se congela la conciencia.
Y la guerra santa en medio,
bien disfrazada y maquillada,
nos vende caro barata esperanza
cuando nada hay en los bolsillos.
De a poco nos sumergimos
en las entrañas de su juego,
nosotros somos los peones
y ellos, los que mueven.
No intentes escapar,
no hay por donde.
Los mares escupen tinta negra
y los cielos, lloran sangre.
Estamos atrapados, por siempre condenados,
a estar encerrados en la prisión
que nosotros mismos creamos:
¡La realidad, mi querido hermano!
Es la vida clamando ayuda,
es el horizonte que agoniza,
es nuestra propia inmundicia arrepentida.
Entre el odio y el amor,
muchos matan la vida,
entre la escoria y la basura,
duerme el cegado humano.
Llueven odios raciales,
terremotos de violencia,
granizo de indiferencia,
se congela la conciencia.
Y la guerra santa en medio,
bien disfrazada y maquillada,
nos vende caro barata esperanza
cuando nada hay en los bolsillos.
De a poco nos sumergimos
en las entrañas de su juego,
nosotros somos los peones
y ellos, los que mueven.
No intentes escapar,
no hay por donde.
Los mares escupen tinta negra
y los cielos, lloran sangre.
Estamos atrapados, por siempre condenados,
a estar encerrados en la prisión
que nosotros mismos creamos:
¡La realidad, mi querido hermano!