Alfredo Grajales Sosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde el día en que partiste
he ido muriendo de a poco
deambulando como un loco
-mi semblante luce triste-.
Que volverías, dijiste
y mi esperanza se esfuma
se disipa entre la bruma
abrazando a mi alegría
la que muere cada día
como en las olas la espuma.
Esta ilusión de abrazarte
no quisiera que fallezca
al contrario, que florezca
y he de volver a besarte.
En mis brazos estrecharte
hasta ser un solo ente
unidos en cuerpo y mente
y partir al infinito
es mi deseo, repito
aunque me juzgue la gente.
Que la estrella del oriente
logre orientar tu camino
que te guíe a tu destino
con su luz clara y potente.
estarás eternamente
siempre viva en mi memoria
recordaré con euforia
sin dudar cada segundo
que iluminaste mi mundo
y partiste hacia la gloria.
he ido muriendo de a poco
deambulando como un loco
-mi semblante luce triste-.
Que volverías, dijiste
y mi esperanza se esfuma
se disipa entre la bruma
abrazando a mi alegría
la que muere cada día
como en las olas la espuma.
Esta ilusión de abrazarte
no quisiera que fallezca
al contrario, que florezca
y he de volver a besarte.
En mis brazos estrecharte
hasta ser un solo ente
unidos en cuerpo y mente
y partir al infinito
es mi deseo, repito
aunque me juzgue la gente.
Que la estrella del oriente
logre orientar tu camino
que te guíe a tu destino
con su luz clara y potente.
estarás eternamente
siempre viva en mi memoria
recordaré con euforia
sin dudar cada segundo
que iluminaste mi mundo
y partiste hacia la gloria.