Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
El agua ondea, se remueve en ondas,
igual que una mirada, no visita dos veces
el mismo sitio,
ni avanza o se detiene.
Gira sobre su eje con bravura, también con mansedumbre,
como un trombo,
forma espuma,
igual que la saliva.
Es imperecedera, cambia de continente, no de esencia,
como el alma.
Quién pudiera ser agua, agua y carne,
al igual que una lágrima,
rodar y morir -Las lágrimas no mueren,
ni se convierten en momentos traumáticos.
Es así, quién pudiera, quién pudiera,
por la vida, ser una sola lágrima.-
como el viento en la lluvia,
silbar y agonizar, al borde de los cuerpos,
quiero ser esa gota que explosiona contra la superficie,
como el último surco en el cielo.
igual que una mirada, no visita dos veces
el mismo sitio,
ni avanza o se detiene.
Gira sobre su eje con bravura, también con mansedumbre,
como un trombo,
forma espuma,
igual que la saliva.
Es imperecedera, cambia de continente, no de esencia,
como el alma.
Quién pudiera ser agua, agua y carne,
al igual que una lágrima,
rodar y morir -Las lágrimas no mueren,
ni se convierten en momentos traumáticos.
Es así, quién pudiera, quién pudiera,
por la vida, ser una sola lágrima.-
como el viento en la lluvia,
silbar y agonizar, al borde de los cuerpos,
quiero ser esa gota que explosiona contra la superficie,
como el último surco en el cielo.