MASTER LY 22
Laly
Desconsuelo
Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.
Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...
aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.
Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.
Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.
Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.
Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...
aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.
Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.
Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.