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Desconsuelo

Desconsuelo

Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.

Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...

aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.

Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.

Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.
 
Desconsuelo

Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.

Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...

aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.

Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.

Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.
Mucho dolor acumulado y mucha tristeza.
La almohada siempre será nuestra única compañía en momentos de desolación.
Siempre es un honor visitar sus líneas.

Saludos
 
Desconsuelo

Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.

Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...

aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.

Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.

Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.

El dolor de la ausencia bien reflejado en este poema querida amiga Laly. Un abrazo y mis mejores deseos.
 
Desconsuelo

Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.

Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...

aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.

Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.

Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.
Muy claro y muy bonitos versos, Laly.
Un abrazo.
 
Desconsuelo

Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.

Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...

aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.

Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.

Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.

Todos tuvimos esos momentos de sombras.
Está tan perfectamente definido este estado espiritual que es conmovedor por la claridad y la exactitud.
Así debe ser la poesía, tiene que movilizar y hacer al lector parte de la escena.
Siempre será un gusto pasar por tu espacio.
La vida real me tiene felizmente ocupada y lejos de Mundopoesía, pero cada tanto es bueno pasar y recordar que aquí tuve momentos buenos.
Y gran parte fue por poder llegar a tus obras.
Un abrazo con admiración desde esta mañana lluviosa en Buenos Aires.
 
Me alegra saber que todo en tu vida junto a la familia fluye feliz. Y me alegra también que disfrutes de que cada tanto te acerques a MP a visitarnos.
Muchas gracias por leerme y comentar mi escrito. Es estimulante saber que moviliza el poema. Nuevamente Gracias Cecy por la amabilidad y calidez de tus palabras.
Un gran abrazo y disfruta mucho de la familia que es lo que nos colma el alma de alegrias.
 
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Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.

Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...

aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.

Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.

Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.
Esas palabras llegan ondo. Un abrazo amiga.
 
Desconsuelo

Cuando de tu boca
ya no escapa ningún sonido
y tus ojos son dos cuencos vacíos.

Cuando encuentras una almohada
que languidece fría
pero aún conserva su perfume...

aprietas tus puños hasta clavar las uñas
en tu piel y no sientes dolor.

Solo sabes que ya no eres tu
solo hay un vacío en tu interior.

Y te abrazas a la almohada
como el náufrago a un madero,
vuelves a llenar un rio con tus lágrimas
y te meces hasta quedarte dormida.
Pasa el tiempo, como una losa que cierra el paso a las presencias queridas, aquellas que alguna vez fueron parte de lo nuestro. Y se duele el alma de ausencias, de esas faltas que entraña la extrañeza de lo que amamos, con lo que un día nos identificamos y nos sentimos felices. Pasa el tiempo como un arado que rompe momentos, como si hiciese surcos en la vida, como heridas que lastiman el dolorido sentimiento. Tiempos idos que habitan memorias que, con el vivir, se van desvencijando.
Tiempos puestos en versos por tu pluma que sabe dotarlos de ese hondo pronunciamiento que los hace atractivos, que llenan el pensamiento.
Un cordial abrazo, Laly y mi aplauso a tu poesía.
 
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