IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Triste,
porque la maldad reina,
en un reino que condena toda inocencia,
ingenuidad humana,
porque nunca conoceremos
la verdad que yace encima de nosotros,
a un costado del corazón,
dentro de lo abstracto,
como lo es nuestra consciencia,
nuestro tacto espiritual,
triste,
porque no hay nadie que busque
lo que la bondad anhela,
entre guerras y victorias vacías,
la culpa va carcomiendo nuestro valor,
la desdicha de vivir derrotado,
nutre nuestras alas,
con una culpa
tan pesada como toda impotencia,
perderemos mucho más que solo tiempo,
entre presentes perdidos,
el futuro se aferra a un pasado doloroso,
quemando toda nueva huella,
para que la memoria no evolucione,
la avaricia del tiempo nos marca,
la muerte nos encontrará,
justo antes de que amanezca,
esta noche inmensa,
no atiende a razones honestas,
visceralidad enferma,
seremos ceniza
para una historia de culpa y condena,
fluiremos por debajo del infierno,
ahogándonos
en un espacio
que ya no nos quiere contener,
no encontraremos lugar,
no encontraremos suspiro,
que nos dé contención,
porque esta tristeza
nos vuelve unos desconocidos
hasta para nosotros mismos.
porque la maldad reina,
en un reino que condena toda inocencia,
ingenuidad humana,
porque nunca conoceremos
la verdad que yace encima de nosotros,
a un costado del corazón,
dentro de lo abstracto,
como lo es nuestra consciencia,
nuestro tacto espiritual,
triste,
porque no hay nadie que busque
lo que la bondad anhela,
entre guerras y victorias vacías,
la culpa va carcomiendo nuestro valor,
la desdicha de vivir derrotado,
nutre nuestras alas,
con una culpa
tan pesada como toda impotencia,
perderemos mucho más que solo tiempo,
entre presentes perdidos,
el futuro se aferra a un pasado doloroso,
quemando toda nueva huella,
para que la memoria no evolucione,
la avaricia del tiempo nos marca,
la muerte nos encontrará,
justo antes de que amanezca,
esta noche inmensa,
no atiende a razones honestas,
visceralidad enferma,
seremos ceniza
para una historia de culpa y condena,
fluiremos por debajo del infierno,
ahogándonos
en un espacio
que ya no nos quiere contener,
no encontraremos lugar,
no encontraremos suspiro,
que nos dé contención,
porque esta tristeza
nos vuelve unos desconocidos
hasta para nosotros mismos.