Halloran
Poeta asiduo al portal
[center:a7964f33a4]DESAYUNO
Reclamo la atención del camarero.
Me ha visto, lo sé.
Él sabe que lo sé, pero no me mira.
Sólo quiero un café.
El ruido de las tazas sobre los platos golpea mis sienes
como mil Vulcanos trabajando al unísono.
Té.
Cortado.
Café con leche.
Bombón.
Café largo.
Café americano.
Poleo.
Carajillo de María.
La canción del camarero es monótona.
Los sobres de azúcar se ríen de mí.
Los grillos revuelven en las tazas.
Sólo quiero un café.
Las risas de los que consumen lo que desean me persiguen hasta obligarme a esconderme.
Mi deseo es mayor, pero mi voluntad escasa:
sólo quiero un café.
El humo de los cigarrillos es una cortina
que no evita mi mirada.
Ni la del camarero.
Me ha mirado, lo he visto.
Sólo quiero un café.
Paro un taxi en mitad de la barra,
pero nadie baja la bandera.
Cito al toro en el centro de la plaza
pero nadie embiste.
No sé ponerme de puntillas porque no soy bailarina.
Lo tengo a tiro, está ahí, me mira...
Sabe que sé que me mira y sabe que sé que lo sé.
Lo miro, lo fulmino con la mirada, lo enveneno inyectándole sangre.
Sólo quiero un café.
La calle está fría y húmeda por las mañanas.
Llego en ayunas al trabajo.[/center:a7964f33a4]
Reclamo la atención del camarero.
Me ha visto, lo sé.
Él sabe que lo sé, pero no me mira.
Sólo quiero un café.
El ruido de las tazas sobre los platos golpea mis sienes
como mil Vulcanos trabajando al unísono.
Té.
Cortado.
Café con leche.
Bombón.
Café largo.
Café americano.
Poleo.
Carajillo de María.
La canción del camarero es monótona.
Los sobres de azúcar se ríen de mí.
Los grillos revuelven en las tazas.
Sólo quiero un café.
Las risas de los que consumen lo que desean me persiguen hasta obligarme a esconderme.
Mi deseo es mayor, pero mi voluntad escasa:
sólo quiero un café.
El humo de los cigarrillos es una cortina
que no evita mi mirada.
Ni la del camarero.
Me ha mirado, lo he visto.
Sólo quiero un café.
Paro un taxi en mitad de la barra,
pero nadie baja la bandera.
Cito al toro en el centro de la plaza
pero nadie embiste.
No sé ponerme de puntillas porque no soy bailarina.
Lo tengo a tiro, está ahí, me mira...
Sabe que sé que me mira y sabe que sé que lo sé.
Lo miro, lo fulmino con la mirada, lo enveneno inyectándole sangre.
Sólo quiero un café.
La calle está fría y húmeda por las mañanas.
Llego en ayunas al trabajo.[/center:a7964f33a4]