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Desafiante Renacimiento

PANYU DAMAC

Poeta asiduo al portal
Desafiante Renacimiento



No alcanza fin el frío
si el corazón se extingue.
No guarda espacio para la oscuridad que exige
lo que afín late lo que nunca fue ni será mío.

¿Qué se huele en la distancia?
Cada cuadro que se evade de la imagen
guarda el paisaje que dará de nuevo luz a mis ojos
cada sensación que la eternidad ceba antes
se encuentra reyerta de despojos.

Luna amiga de mi inmortal ausencia,
el recuerdo de haber caminado contigo en el pasado
es la prenda que tu estrella usa cada mil años
es la noche que hoy me regalas que nunca igual has usado
para poder soñar despierto tu presencia.

No hay tamaño posible que a la soledad eclipse.
Hasta dónde llegan mis manos
si la existencia a un recorrido se resume
todo lo cálido tendría que caber en el hogar humano.

Durante esta época que nos toca vivir abajo
miramos hacia arriba para ver entrar la luz por esa boca
señalando la punta del aire con ingenuo movimiento
palpando el origen en la superficie de una roca.

Si la tierra es una sola
el cielo es solo para aquellos que a volar aprendieron
y en la intemperie de las vicisitudes y los tiempos
baten sus alas invisibles contra el viento.

Son requeridas fuerzas
que no habitan en el cuerpo,
campos sutiles donde es desafiada la violencia
intenciones con las que el ahora se propaga
resistentes cuerdas más resistentes que el acero.

Si estuvieras cerca no alcanzaría a verte
del tamaño del cosmos.
La palma en la que se ha de leer
cuanto significa quienes somos.

Corre conmigo de las manos con la luna
ahora que nos queda de mozos un poco.
Te invito a bailar tomados de la noche
y antes que el alborear vele nuestros ojos
hayamos recontado cual tonadas las estrellas una a una .

Se que es mucho pedir a la normalidad,
y si acaso una clase de utopía
que sirva como excusa a la fragilidad
para febril invención de la alegría.

Allí donde las palabras se esconden
no existe fondo para la inmersión de la musa,
hay si un peculiar rasgo de familiaridad
algo que se requiere que en el mismo instante moriría.

La huella indistinguible
en cada hechura para la que no existen los extremos
el sesgo incoloro invisible
un rincón del universo en el que todos cabemos.

En el modo en que esta inclinación sirva
al descarrilamiento del rígido sentido
de poder amar en carne propia, en acontecer vivo.
Y aunque el recuerdo de aquello que no volverá a ser
se me antoje así de implícito así de nítido…

Si es posible pasar de largo,
ojalá y sea de la nebulosa
que no hay por aquí quien se haga cargo
ni quien pueda por ahora
encender el faro responder otrora.

Tendría que despojarse de algo.
Mejor de la intuición,
para que el porvenir por fin sea libre,
para que la libertad salve la ambición
de cuanto hace al hombre simple.

De a poco se ha ido llenando este colmo de convencionalismos,
como una historia a la que el final le fue negado,
en el deambular de la perenne búsqueda
de querer hallar cada vez menos de lo mismo
y soltar más de la espiritual cuerda.

Extraña colación la claridad es un evento crítico
donde la materia es desplazada hasta el extremo
y la mente crece a expensas de todo lo finito.
Qué que fuese deseable probar sin detenerse
más que la vida que ensoñeció al recuerdo.

En contacto con el viento
la palabra desaparecida
el hito que la erosión del pensamiento
transformó en poesía.


II

La espira que compite por llegar antes
es el impulso que al placer impele
si es que terminar sola no quería.
Todo su magnetismo es movido por la fluidez de los amantes
por eso jamás vagará sin compañía.

Vida invisible que nos has dotado de ojos,
mojar los atardeceres
coqueteo que haces al ocaso,
cada gota que toca la tierra
es la caricia que hace del torrente
lo que la piel durante el orgasmo.

Aquello que no pertenece al momento
es la misma decisión que al mundo acaba de cambiar,
por haber armado la sensibilidad
con los muelles más flexibles con los más conexos :
esos que la pasión desata del tiempo
para devolverlos a la instantaneidad.

Quién puso al hombre límites
sin siquiera haber aparecido,
mucho menos haberlo enviado a ningún lado.
Hasta aquí llega el gironazo
en su virtual emprendimiento hacia lo desconocido.

Necesito la pizca de gravedad
que conserva intacta la porción visible del alma,
soltar a la brisa toda brevedad,
dejar escapar cual sierpe venenosa a la palabra.

Sería preferible no decir nada
y tener que permanecer callado para siempre,
convertido en fosa vaciada de ruidos
en hueco para la sideral intemperie
en vástago de otra clase de oído.

Otra muda estrofa que vaga por mi cuenta
que trae conchas de moluscos pegadas al costado consigo,
raíces de árboles que han envejecido.

Pero aún queda tierra para rato,
casa eclipsada por el sol caparazón de azul cielo
hartas fuerzas para procrearlo
para despegar del suelo.

No vale la pena desistir
si solucionar el dolor es reto humano
puede que resulte menos difícil convertir
el granítico pasado en utilitario cuenco
donde poder machacar el remedio dado.

Si existe algo que salvarse merezca
que sea lo inalcanzable de la conexión
lo insondable de la grandeza
lo admisible de la negación.

No puede haber principio que parezca
que del fin se ha divorciado.
Una vez que el error ha sido conservado
surge la posibilidad de que cualquier cosa suceda.

Está en el lenguaje la sombra de la imperfección,
la maravilla ávida de lo subjetivo,
la mente que persigue ciega el resplandor ,
por haber brotado ya del sueño mal habido
convertida en transparencia para la visión.

Qué podría ser más digno de temer oír
que la última que la propia decisión.
Ojalá y fuera para saber a dónde ir
antes de que el amanecer decida
mostrar la cara a un nuevo sol.

Cuanto fluiría entonces la existencia,
si se apartara finalmente el “yo”,
si aquello que resulta divino tomara equilibrio
en vez de consistencia y dura desaprobación.
Sin embargo, cada expresión de acuerdo a su naturaleza,
cada hechura con su particular mortaja con su cruda aspiración.

En el camino no pretende el obstáculo ser maleza,
en tanto se deba llevar un sable en cada mano,
es del verdor lo que mejor alimenta
pero no lo que nos hace ser humanos.

Y aunque un millón de de golpes apenas basten
para desclavar de la cruz a la consciencia;
seguirá resultando incómodo caminar en dos patas,
tomar las formas por la punta
recoger la mies sin ayuda
contar cada dureza cada punzada una por una.

De chicos la enseñanza surte de la advertencia
que con cada estaconazo se va evidenciando el mundo,
y con cada apego la ruta hacia la pérdida.
No será posible entonces convalidar el rumbo
si antes no hubo una partida.

III

Entre las dificultades del maestro:
encontrar al verdadero discípulo a su propia tolerancia
que la cautividad de la atención no parezca un secuestro,
arrebatarle el manantial de luz a la ignorancia,
arreglar entre la razón y la locura un encuentro.

No se llegarían a contar las semejanzas
que el poder de la transformación cambiar intenta,
en cada rostro que la muerte alcanza,
en su acometido afán por extinguir la mueca
y terminar con el perfume de las lágrimas.

Nunca será tarde el arribar ahora
sólo para percatarse de los retrasos y las ruinas
que la ausencia del amor provoca.
Cuando la liberación del destino haya borrado tantas idas
y el porvenir en las cimas nos aguarde.

Vendrán en bandadas las risas
para alegrar con otros colores el paisaje.
Volverán las cuerdas a templarse,
y a ponerse a prueba la resistencia de nuestras conclusiones.

Irá por cuenta del aire
todo aquello que de libertad se sueña,
y mientras la constancia se vale de certezas,
la inteligencia insistirá en seguir amansando sensaciones.

No tendremos que volver a recoger las piezas
que la separación ha disgregado,
lanzando las historias a una profundidad sin filtraciones.
Si es aquí donde comienza
la ingenuidad a parir canciones.

El día y la hora poco importan
cuando se trata de realizar la limpieza.
Se necesita menos de lo que se bota
ya que todo lo terreno por inseguro pesa.

Qué ha estado pasando tan rápido
para que apenas empiece a notarse que algo se ha vivido.
La corriente que brota de los ríos
corre por la sangre antes de uno haber nacido.

Eternamente va madurando el corazón
ensayándose en cada apresurada emoción
contundiendo contra cada cosa que favorezca la traición
recibiendo sutura solo del amor.

Si no hubiese más que carne y hueso
con que otra cosa poder alimentar a la bestia.
Si es que se consigue aprender a pensar de nuevo
mucho más que palabras se obtendrá por respuesta.

Eximido logro socorrerse con letras.
Aquí los fluidos que circulan por el interior del cuerpo
mezclan la pintura que en mis ojos fueron acuarelas,
componen una música que por el lápiz vierto.

Mucho de lo que todavía queda por decir es poco
comparado con lo que ya se ha hecho,
y sin embargo, parece detenido el firmamento,
las estrellas inalcanzables en este paralelo,
lo inachicable que se desborda del momento.

Ojalá y haya amor suficiente
para cuando lo que más se ama parta.
o por lo menos una puerta abierta para que entre.

Puedo percibir el hundimiento
es lo inútil cuanto desvanece
desencarnado el sentimiento
mientras de lo sutil evanesce.

Mosto hecho de condensadas impresiones,
salivadero inagotable vuelta hacia el comienzo.
Revertir un instante sería para componer suficiente
un universo en dirección del nacimiento.

No importa ya cuan concluyentes
se hayan vuelto las historias los inicios.
Para quien nunca antes hubo bocado que comer más rico
está todavía por concebirse la delicia.

Y una vez probado el dulzor de la vida,
a qué otro lugar acudir se querría.
Nunca se prepararía para la partida
quien aquí a vivir se quedaría.
 
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