susi underground
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desacostumbro a fijar mis ojos en nada cuando
el primer claroscuro de la noche pervierte los
colores matizándolos de recién nacida pirita.
Y a eludir el graznido del cuervo si se acerca
lo bastante a mi ventana como para ver sus
alas azuladas de un cielo nocturno.
Y a pervertir los adornos convirtiéndolos en
derivados, cuando todos sabemos que son
fundamentales reliquias con las que hacer
exquisitos rosarios.
Desacostumbro también a rechazar el convite
a una fiesta que neutraliza, por lo
general, los malos hábitos adquiridos en
aburrimientos, cuando
no se ven estrellas entre la devastadora
luz que no admite su presencia.
No sé por qué sentimos sus rayos, si hace siglos
que murieron iluminando el escenario.
el primer claroscuro de la noche pervierte los
colores matizándolos de recién nacida pirita.
Y a eludir el graznido del cuervo si se acerca
lo bastante a mi ventana como para ver sus
alas azuladas de un cielo nocturno.
Y a pervertir los adornos convirtiéndolos en
derivados, cuando todos sabemos que son
fundamentales reliquias con las que hacer
exquisitos rosarios.
Desacostumbro también a rechazar el convite
a una fiesta que neutraliza, por lo
general, los malos hábitos adquiridos en
aburrimientos, cuando
no se ven estrellas entre la devastadora
luz que no admite su presencia.
No sé por qué sentimos sus rayos, si hace siglos
que murieron iluminando el escenario.