Nuria
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy amanecí envuelta en un calor amargo.
Mis sábanas aún mojadas
del sudor que vertían mis poros.
Un impulso me hizo saltar de mi lecho.
Un lecho de muerte que sabe a besos.
Los mismos que un día dejaste guardados
en un mar de sinsabores por amar lo prohibido,
lo injusto, lo necio y lo no admitido.
Ahora entiendo lo que me paso:
Viniste muy de noche a buscarme.
Estuviste en mi tálamo desnudando mi piel
y haciéndome tuya.
Mientras mis sueños
que a punto estaban de apagar mis párpados
se dejaban llevar por tus flácidas manos.
Entiendo ahora lo que paso:
Te escabulliste de noche
para devorar mis carnes
y consumirme en un mar de pasiones
que yo no asentí. Que yo no permitía.
¡Maldito demonio que osas
usurpar mi tranquilidad!
¿Hasta cuando haz de dejarme vivir en paz?
Hoy pondré cerrojo a mi alma
para que no puedas entrar
mi cuerpo no te pertenece,
mi espíritu tampoco.
Ve desplegando tus alas negras
Y busca tu lugar
en medio de las cavernas.
Pues lo que soy yo,
de ti ahora mismo me despojo.