Cuando el obsesivo recuerdo de una persona te aparta de la razón, la cordura y de la realidad, se cae en la:
DEMENTIA
Ojos fragmentados,
humo de tabaco,
pasos entrecortados.
Todo carece de sentido
sumido en la niebla
de mis inquietudes,
un retronar en mi pecho,
ilusiones en ataúdes,
una burda e ilusa canción,
cuerpos desnudos,
gritos de desesperación,
melancólico lamento
de corazones sangrientos,
heridas en el alma,
sarpullidos que rabian,
callos en las palmas
de aferrarme a barcos que zarpan.
Litigios visuales
entre imágenes irreales
que se burlan de mis sentidos,
las visiones de mis quimeras,
secretistas sediciones
contra mis formas y maneras,
sarmentando los despojos
de besos sápidos
que sufren los destrozos
de amores un tanto ávidos
para terminar en el precipicio
donde mueren los versos
junto a alegrías y vicios
que se mantuvieron presos,
encadenados a un dulce pasado
que se tornó amargo,
como la hiel que escupo
cuando me atraganto,
cuando en mi garganta se atraviesan
las más despiadadas rimas
contra los que primero besan
y después olvidan,
destripando la razón
que el mundo olvidó,
dejándola de lado
para que la recoja yo.
Pero es que ya no la quiero,
la he buscado tanto tiempo
que ahora la repudio
y se la dejo al viento
para que la lleve a otro lugar,
la aleje de mí,
de la demencia que puebla mi pensar
porque solo se pensar en ti.
Ojos fragmentados,
humo de tabaco,
pasos entrecortados.
Todo carece de sentido
sumido en la niebla
de mis inquietudes,
un retronar en mi pecho,
ilusiones en ataúdes,
una burda e ilusa canción,
cuerpos desnudos,
gritos de desesperación,
melancólico lamento
de corazones sangrientos,
heridas en el alma,
sarpullidos que rabian,
callos en las palmas
de aferrarme a barcos que zarpan.
Litigios visuales
entre imágenes irreales
que se burlan de mis sentidos,
las visiones de mis quimeras,
secretistas sediciones
contra mis formas y maneras,
sarmentando los despojos
de besos sápidos
que sufren los destrozos
de amores un tanto ávidos
para terminar en el precipicio
donde mueren los versos
junto a alegrías y vicios
que se mantuvieron presos,
encadenados a un dulce pasado
que se tornó amargo,
como la hiel que escupo
cuando me atraganto,
cuando en mi garganta se atraviesan
las más despiadadas rimas
contra los que primero besan
y después olvidan,
destripando la razón
que el mundo olvidó,
dejándola de lado
para que la recoja yo.
Pero es que ya no la quiero,
la he buscado tanto tiempo
que ahora la repudio
y se la dejo al viento
para que la lleve a otro lugar,
la aleje de mí,
de la demencia que puebla mi pensar
porque solo se pensar en ti.