margotdelcastillo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se abrochó las zapatillas. En el campus sus compañeros le esperaban. Sonrió, todo estaba como quería, el sol, el pasto verde, la mañana...Afortunado...esa era la palabra...AFORTUNADO...la alegría de los días buenos se le subió por la garganta...y echó a correr...
El ulurar de la sirena lo encontró dormido.
Es un delito morirse a los diez y nueve años...
El ulurar de la sirena lo encontró dormido.
Es un delito morirse a los diez y nueve años...