viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
De línea a gota, de tinta a inmenso.
Va tramándose el cuento que nos abarca.
Nos reparte sus papeles por sorpresa,
en ocasiones fugaces, otras para siempre.
El tiempo va maquillándonos despacio,
y se suceden mil películas en su vientre.
Las moralejas nos resbalan
en sudores indeseables,
en resoluciones transparentes
afiladas como los celos.
De ilusión a borrón, de gota a papel.
Andan estrellas pavoneándose
en nuestra historia, como si fuera suya,
y nos convierten en actores placebo.
El narrador afónico se ríe del texto,
dándonos puntadas a las tablas
que nos duelen en los pies.
Todo se vuelve teatro experimental.
El público enloquecido ríe tragedias
y se escapa en el momento crítico,
porque siempre temió que se le juzgara.
De borrón a ausencia, de papel al fuego.
Se desvanecen en el olvido
como fantasmas los personajes.
Va tramándose el cuento que nos abarca.
Nos reparte sus papeles por sorpresa,
en ocasiones fugaces, otras para siempre.
El tiempo va maquillándonos despacio,
y se suceden mil películas en su vientre.
Las moralejas nos resbalan
en sudores indeseables,
en resoluciones transparentes
afiladas como los celos.
De ilusión a borrón, de gota a papel.
Andan estrellas pavoneándose
en nuestra historia, como si fuera suya,
y nos convierten en actores placebo.
El narrador afónico se ríe del texto,
dándonos puntadas a las tablas
que nos duelen en los pies.
Todo se vuelve teatro experimental.
El público enloquecido ríe tragedias
y se escapa en el momento crítico,
porque siempre temió que se le juzgara.
De borrón a ausencia, de papel al fuego.
Se desvanecen en el olvido
como fantasmas los personajes.