Füre
Poeta recién llegado
Del poema
La poesía es para los tontos, suele decirse.
Sin ánimo de ofender a nadie, temo decir que es
una frase tan cierta como la mortalidad del ser humano.
Qué es la poesía sino una “aspiración a la belleza”
por parte del hombre; un intento de aproximación o,
en casos más arrogantes, un vano intento de descripción.
Esto en su esencia, claro está. Por medio de la armonía,
el orden, la musicalidad en las palabras se pretende alcanzar dicho ideal,
pero, bajo mi punto de vista, esto no hace sino acotar, limitar el ideal pretendido;
eso si no mencionamos a los que directamente lo deforman,
ya sea por falta de capacidad o por ignorancia
en cuanto a lo que de poesía se refiere.
Esto en su esencia, como ya he dicho.
Sin embargo, en la poesía moderna, digamos,
encuentro algo más de inteligencia por parte del hombre.
Ya que aspirar a la belleza, o a la perfección
es algo que siempre conlleva “morir” en el intento,
qué mejor manera de luchar contra esto que rompiendo
con la armonía, el orden, etc. Si la esencia de la poesía es la belleza,
la esencia del hombre es el destruir -la historia lo demuestra-,
por tanto, una jugada inteligente del tonto poeta
sería sobreponerse a dicha meta inalcanzable
marcada por lo esencial del poema, e imponer su propia pauta destructiva
para así engendrar, por medio de esa imposición de carácter,
el hijo del poema y del hombre. Una nueva creación
fruto de la destrucción de la belleza con objeto de alcanzar la belleza,
ya que los polos opuestos se atraen; he ahí la fórmula.
Sin duda, esto no es nada nuevo, el verso libre o las nuevas estructuras
son algo ya muy visto; el surrealismo sin duda
fue el movimiento más rompe-esquemas
de la poesía en general; existe la llamada “anti-poesía”, etc.
A pesar de esto, aún el arte creativo en el poema
permanece muy dependiente de la anteriormente nombrada
esencia del poema, es decir, que como he dicho antes
lo necesario es engendrar un hijo del poema y del hombre
por medio de una imposición de carácter destructivo,
y no dejar que el poema se escriba solo, digamos,
a través de sus tantas pautas de armonía, musicalidad, metáforas...
que tristemente comienzan a ser tópicos ultra-utilizados
y asesinan la originalidad del genio,
en caso de que se posea genio alguno, claro está.
Aclaro el sentido del que doto a la palabra tonto en esta pieza.
No me refiero al tonto como persona de escasa inteligencia,
sino, expresamente refiriéndome al poeta,
como un ser que aspira a describir o transmitir un ideal
demasiado elevado -en este caso la belleza-
a través de un medio muy poco elevado -en este caso las palabras-.
En definitiva, si se quiere crear algo nuevo, o más ambicioso aún,
crear un poema definitivo que carezca de definición,
ha de violarse al poema, ha de destruirse el poema
y uno mismo, para que la creación consecuente sea virgen.
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