• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios

Del olvido

IgnotaIlusión

El Hacedor de Horizontes
La efimeridad de un dolor aún comedido,
se vuelve mortal,
porque permanece como sentencia,
y aún así no lo quisiera,
un alma que no encuentra consuelo,
en las penumbras del deseo,
entre las brisas destructivas de la marea,

si la vida es dolor, mejor no vivirla,
pero es tarde cuando se toma consciencia,
aunque la muerte sea olvido,
el clamor nos aguarda,
ensordeciendo al corazón,
desdibujando al alma,

a pesar de la inocencia
que resguarda toda fragilidad,
las voces nos claman culpables,

eternalizando el dolor,
entre un rito de sangre y ceniza,

la asfixiante sensación
de amargarnos al hablar,

como se quiebra el temor,

aceptando la soledad
que nos empobrece en silencio,

cuando no se puede enmendar el pensamiento,
abatimiento
que nos urge desde el nacimiento.

no se le puede implorar al viento,
el tiempo nos cobra cada segundo,
aún con el infortunio de perecer,

me hundo
con las esquelas del agobio,
contando cada muerte
que me niego a descubrir,

no soportamos la creación,
esta divina fragilidad,
de un dios
que promulga el abandono,
quizás ha muerto arrepentido,

negando el agobio
que subyace en cada raíz de esta tierra,
desorientado,
abarrotado a su destino.

el dolor de una madre,
color mas insulso
que este cielo promete,

no hay lluvia que nutra
a una tierra marchita,

desprendiéndonos junto al viento,
entre arrabales grisáceos,

cimientos de una era
en constante oposición
a una calma que no se genera con inteligencia,

impúdica sapiencia,
tiñe el glosario
de una humanidad que no asimila su perdición,

ambición que no fenece
en constante agrietamiento con la evolución,

perderemos rastros de toda consciencia,
entre intervalos que nos quitan el aliento,

anhelos que se pudren
para que permanezca
el delirio de cientos,

una amenaza que mutila a su creación,
una raza que dejo todo resquicio de humanidad,
para evitar inútilmente,
el suplicio aletargado de su abnegación.

y nos espera el vació,
de una quietud universal,

ecuménica insignificancia,

nos cubre aún ennegrecido,
un firmamento que es tumulto,
de deseos infundados,

como nuestros ojos ven lo incomprensible,

oscuridad que separa astros,
abrumadora desidia
para un ser racional,

volviendo a las estrellas reflejos
de una tenue futilidad,
como motas de un desierto,
decayéndose de muerte y fragor,

así como el viento se pausa,
la estela de este mar cede
a la divergencia que nos precede desde el comienzo,

y pronto seremos incienso,
entre una colmena
de una enferma y colapsada existencia.
 
Última edición:
Ayuda Usuarios

You haven't joined any salas.

You haven't joined any salas.
Atrás
Arriba