Arnet Fatheb Grothen
Poeta que considera el portal su segunda casa
Del Alma
Ignoro que necesita el alma,
lo sé porque aún me desconozco.
Cada mar roncaba sus naufragios,
cada nube escupía en el fango,
cada rostro anclaba una celada,
cada esquina embestía en el hombro,
cada arraigo tendía una trampa
que la muerte hincaba como clavo.
No entiendo que el miedo me reclama
cada vida que olvido y he arado.
Ignoro que necesita el alma,
lo sé porque aún me desconozco.
Cada mar roncaba sus naufragios,
cada nube escupía en el fango,
cada rostro anclaba una celada,
cada esquina embestía en el hombro,
cada arraigo tendía una trampa
que la muerte hincaba como clavo.
No entiendo que el miedo me reclama
cada vida que olvido y he arado.
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