DEJEMOS VOLAR LA ROCA
Deshojadas las falsas emociones
periclitada la emoción de la caída
gustadas hasta el acíbar final
las esencias temblorosas
del recuerdo mal anclado
Dejemos volar la roca
desahuciadas sus latencias
y los líquenes postreros
partidos ya para su última singladura
los barcos que hacen navegar los niños
en el estanque circular del Luxemburgo.
En la amanecida lustral que ennoblecerá a los guerreros
serán innumerables los joyeles entreabiertos
los paños de exótico dibujo que recordarán
su lejano telar más allá de la liminar avenida.
Se apagarán las estatuas de las cariátides hiératicas
sobre los frisos alguien escribirá una profecía herética
basas y capiteles jugarán al veo-veo
con los turistas nipones
y en la ciudad que despierta
todavía dormirán las más hermosas hetairas
Dejemos volar la roca
con su lluvia de pianos
que desgranan el rosario
blanquinegro de sus notas
piadosas golondrinas piantes
que nunca llegarán a ser
lujuriosas aves del paraíso.
Esa música nacida de la roca que fue
severa acompañante de la encina
y ahora nube de preñez interrumpida
con sus cabelleras de lluvia olvidadas.
Postrer homenaje a las rosas
esa música que llama a la nube
réplica fugaz de la roca eterna
refugiada en el espejo de tu ojo.
Deshojadas las falsas emociones
periclitada la emoción de la caída
gustadas hasta el acíbar final
las esencias temblorosas
del recuerdo mal anclado
Dejemos volar la roca
desahuciadas sus latencias
y los líquenes postreros
partidos ya para su última singladura
los barcos que hacen navegar los niños
en el estanque circular del Luxemburgo.
En la amanecida lustral que ennoblecerá a los guerreros
serán innumerables los joyeles entreabiertos
los paños de exótico dibujo que recordarán
su lejano telar más allá de la liminar avenida.
Se apagarán las estatuas de las cariátides hiératicas
sobre los frisos alguien escribirá una profecía herética
basas y capiteles jugarán al veo-veo
con los turistas nipones
y en la ciudad que despierta
todavía dormirán las más hermosas hetairas
Dejemos volar la roca
con su lluvia de pianos
que desgranan el rosario
blanquinegro de sus notas
piadosas golondrinas piantes
que nunca llegarán a ser
lujuriosas aves del paraíso.
Esa música nacida de la roca que fue
severa acompañante de la encina
y ahora nube de preñez interrumpida
con sus cabelleras de lluvia olvidadas.
Postrer homenaje a las rosas
esa música que llama a la nube
réplica fugaz de la roca eterna
refugiada en el espejo de tu ojo.