joseroque86
Poeta recién llegado
Dejarlo estar
Voy ocurriendo y lo dejo estar,
sabiendo que,
si me despego demasiado,
se vendrá con ello la pintura.
Entonces, lo dejo estar,
para que siga siendo tedio y amargura,
porque esa,
al fin y al cabo,
es la impronta del que firma.
Enhebro las sílabas justas para rezumar un murmullo dulce,
y, de a poquito,
voy libando del empirismo de los girasoles.
El tapón,
el corcho,
eso que hace de mí un continente,
eso que escondo y se pierde,
ya no lo quiero,
ya no me llena...
Me vierto para tensar alguna lengua.
No dejéis ni gota:
¡servíos todo el almíbar de mis anhelos!
Pero arrojad mi pensamiento entre los buenos.
Voy ocurriendo y lo dejo estar,
sabiendo que,
si me despego demasiado,
se vendrá con ello la pintura.
Entonces, lo dejo estar,
para que siga siendo tedio y amargura,
porque esa,
al fin y al cabo,
es la impronta del que firma.
Enhebro las sílabas justas para rezumar un murmullo dulce,
y, de a poquito,
voy libando del empirismo de los girasoles.
El tapón,
el corcho,
eso que hace de mí un continente,
eso que escondo y se pierde,
ya no lo quiero,
ya no me llena...
Me vierto para tensar alguna lengua.
No dejéis ni gota:
¡servíos todo el almíbar de mis anhelos!
Pero arrojad mi pensamiento entre los buenos.