Dejándose Ir al Misterio
En el vasto abismo de lo desconocido,
donde el misterio se despliega y el dolor se enreda,
mi alma busca consuelo y paz,
en el abrazo infinito del creador que no entiendo.
Cuando el sufrimiento pesa sobre mis hombros,
y la vida revela su crudo e intrincado tejido,
mi mente se inclina hacia la aceptación,
renunciando a la búsqueda desesperada de respuestas.
Es en la rendición, donde encuentro mi calma,
dejo ir las preguntas que no tienen respuestas,
y me entrego al flujo del misterio,
al poder que ha tejido el cosmos y el destino.
Acepto el dolor como parte del sendero,
como una sombra que da profundidad a la luz,
y en la vasta incomprensión, hallo humildad,
reconociendo que en el silencio del no saber, hay paz.
El creador, grande y misterioso,
carga con el peso del cosmos y del sufrimiento,
y yo, en mi pequeña existencia, me entrego,
aceptando que no todo está destinado a ser comprendido.
En la inmensidad del universo y en el silencio de la fe,
encuentro mi lugar, un punto de paz en el mar de lo incierto,
y en la aceptación del misterio, descubro la sabiduría,
la paz de saber que mi alma ha vivido con amor y verdad.
Al dejarme ir al misterio, abrazo el todo,
mi vida, una gota en el vasto océano,
y en esa entrega, hallo la serenidad,
sabiendo que el sufrimiento y la belleza están entrelazados.
29/08/2024
©Dikia
En el vasto abismo de lo desconocido,
donde el misterio se despliega y el dolor se enreda,
mi alma busca consuelo y paz,
en el abrazo infinito del creador que no entiendo.
Cuando el sufrimiento pesa sobre mis hombros,
y la vida revela su crudo e intrincado tejido,
mi mente se inclina hacia la aceptación,
renunciando a la búsqueda desesperada de respuestas.
Es en la rendición, donde encuentro mi calma,
dejo ir las preguntas que no tienen respuestas,
y me entrego al flujo del misterio,
al poder que ha tejido el cosmos y el destino.
Acepto el dolor como parte del sendero,
como una sombra que da profundidad a la luz,
y en la vasta incomprensión, hallo humildad,
reconociendo que en el silencio del no saber, hay paz.
El creador, grande y misterioso,
carga con el peso del cosmos y del sufrimiento,
y yo, en mi pequeña existencia, me entrego,
aceptando que no todo está destinado a ser comprendido.
En la inmensidad del universo y en el silencio de la fe,
encuentro mi lugar, un punto de paz en el mar de lo incierto,
y en la aceptación del misterio, descubro la sabiduría,
la paz de saber que mi alma ha vivido con amor y verdad.
Al dejarme ir al misterio, abrazo el todo,
mi vida, una gota en el vasto océano,
y en esa entrega, hallo la serenidad,
sabiendo que el sufrimiento y la belleza están entrelazados.
29/08/2024
©Dikia