Miré hacia sus ojos, no encontré nada
Ni fulgor ni aliento, ni siquiera esperanza
Nada habitaba en ellos
La respuesta fue más que simple, no necesité pensarlo
Tan sólo tomé el cuchillo
Y con un suave murmullo su vida cegué
Un hermoso espectáculo fue
Su sangre esparcí por el cuarto
Con ella escribí poemas de locura y dolor
Disfruté de un festín de carne
Y cuando estuve listo
Mi locura me doblegó lo suficiente
Para comprender que había matado a quien más amaba
Tuve que hundirme en mi dolor
Derrotarme y destruirme
Me consolé viendo mi propia sangre correr
Pensando en todo aquello que podríamos haber hecho juntos
Pero que yo arruiné
Una verdadera lástima
Susurrando tranquilamente una voz empezó a habitar en mi mente
¿Qué otro destino que no fuera la muerte podía marcar ahora mi presente?
Poseyéndome, espíritus de otras dimensiones
tomaron de mí, y me llevaron
hacia donde debía yo reposar
y un salto di hacia el más allá.
...
Se preguntaron aquellos que encontraron mi cuerpo,
¿si fueron ocurrencias mías, o si será verdad
que una maligna mano me empujó hacia ese abismo de concreto?.
¿Si acaso mi locura se debia simplemente
a creer que alguna vez ese absurdo retrato que había hecho yo
de alguien que jamás existió, tenía verdadera vida?
¿Si acaso mi amada, no era más que un absurdo boceto,
una figura plástica, bidimensional y que jamás podría siquiera voluntad tener?
...
Ni fulgor ni aliento, ni siquiera esperanza
Nada habitaba en ellos
La respuesta fue más que simple, no necesité pensarlo
Tan sólo tomé el cuchillo
Y con un suave murmullo su vida cegué
Un hermoso espectáculo fue
Su sangre esparcí por el cuarto
Con ella escribí poemas de locura y dolor
Disfruté de un festín de carne
Y cuando estuve listo
Mi locura me doblegó lo suficiente
Para comprender que había matado a quien más amaba
Tuve que hundirme en mi dolor
Derrotarme y destruirme
Me consolé viendo mi propia sangre correr
Pensando en todo aquello que podríamos haber hecho juntos
Pero que yo arruiné
Una verdadera lástima
Susurrando tranquilamente una voz empezó a habitar en mi mente
¿Qué otro destino que no fuera la muerte podía marcar ahora mi presente?
Poseyéndome, espíritus de otras dimensiones
tomaron de mí, y me llevaron
hacia donde debía yo reposar
y un salto di hacia el más allá.
...
Se preguntaron aquellos que encontraron mi cuerpo,
¿si fueron ocurrencias mías, o si será verdad
que una maligna mano me empujó hacia ese abismo de concreto?.
¿Si acaso mi locura se debia simplemente
a creer que alguna vez ese absurdo retrato que había hecho yo
de alguien que jamás existió, tenía verdadera vida?
¿Si acaso mi amada, no era más que un absurdo boceto,
una figura plástica, bidimensional y que jamás podría siquiera voluntad tener?
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