eliphas
Poeta recién llegado
No sé por qué te extraño,
si me engañaste como a un bebé,
no entiendo por qué te deseo,
y te odio a la vez.
Camino por las calles mojadas,
pensando en ti,
en todo lo que me hiciste sentir,
pero afortunadamente,
no soy tan estúpido,
y mi orgullo se engulle el llanto.
No podría negarte,
que salí mil veces,
a caminar bajo la lluvia sin sentido,
en busca de tus ojos rabiosos,
en la multitud citadina,
perdiendo mi mirada en esferas brillantes,
tristes y rabiosas,
y logré comprender que los tuyos eran falsos.
Maestros malditos de la mentira,
con los que atraes y engañas,
las heridas han cerrado,
pero quedó una cicatriz,
difícil de ver,
pero fácil de sentir.
Cuando te recuerdo,
no lo hago con tristeza,
tampoco con dolor,
ni mucho menos con amor,
lo único que siento,
es una gran decepción,
por haber caído tan fácilmente,
en las garras de la traición.
si me engañaste como a un bebé,
no entiendo por qué te deseo,
y te odio a la vez.
Camino por las calles mojadas,
pensando en ti,
en todo lo que me hiciste sentir,
pero afortunadamente,
no soy tan estúpido,
y mi orgullo se engulle el llanto.
No podría negarte,
que salí mil veces,
a caminar bajo la lluvia sin sentido,
en busca de tus ojos rabiosos,
en la multitud citadina,
perdiendo mi mirada en esferas brillantes,
tristes y rabiosas,
y logré comprender que los tuyos eran falsos.
Maestros malditos de la mentira,
con los que atraes y engañas,
las heridas han cerrado,
pero quedó una cicatriz,
difícil de ver,
pero fácil de sentir.
Cuando te recuerdo,
no lo hago con tristeza,
tampoco con dolor,
ni mucho menos con amor,
lo único que siento,
es una gran decepción,
por haber caído tan fácilmente,
en las garras de la traición.