murdock
Poeta adicto al portal
No es el andar calmado intransigente del viento
Ni el crujir silencioso de las hojas secas sobre las vetustas bancas
Tampoco el misterioso ututo que impresiona en el asfalto
El sonido del río esta noche es más profundo sin razón.
Devanean las hostiles parejas por la orilla anegada
Y los sonidos de la noche acechan mientras las sombras bailan
Bajo los puentes de la ciudad de las nubes
Las huacas y damas del farol preparan sus fiestas magras
Sobre desconocidas catacumbas vuelan las lechuzas
Pero sin negros gatos…
¿De quién son esos ojos luminosos ojos,
¿Espantosas esmeraldas, que me persiguen por la cuadra?
Espantajos de muchachos ríen bebiendo guanchaca
Mientras verdaderos espantajos lúgubres seducen sus sombras despistadas
Esta noche la caminata a casa se observa más lúgubre
Mientras trastabillo sin tener una respectiva causa
Devanean las hostiles parejas por la orilla anegada
Y los sonidos de la noche acechan mientras las sombras bailan
Bajo los puentes de la ciudad de las nubes
Las huacas y damas del farol preparan sus fiestas magras
Sobre desconocidas catacumbas vuelan las lechuzas
Pero sin negros gatos…
¿De quién son esos ojos luminosos ojos,
¿Espantosas esmeraldas, que me persiguen por la cuadra?
Ni el crujir silencioso de las hojas secas sobre las vetustas bancas
Tampoco el misterioso ututo que impresiona en el asfalto
El sonido del río esta noche es más profundo sin razón.
Devanean las hostiles parejas por la orilla anegada
Y los sonidos de la noche acechan mientras las sombras bailan
Bajo los puentes de la ciudad de las nubes
Las huacas y damas del farol preparan sus fiestas magras
Sobre desconocidas catacumbas vuelan las lechuzas
Pero sin negros gatos…
¿De quién son esos ojos luminosos ojos,
¿Espantosas esmeraldas, que me persiguen por la cuadra?
Espantajos de muchachos ríen bebiendo guanchaca
Mientras verdaderos espantajos lúgubres seducen sus sombras despistadas
Esta noche la caminata a casa se observa más lúgubre
Mientras trastabillo sin tener una respectiva causa
Devanean las hostiles parejas por la orilla anegada
Y los sonidos de la noche acechan mientras las sombras bailan
Bajo los puentes de la ciudad de las nubes
Las huacas y damas del farol preparan sus fiestas magras
Sobre desconocidas catacumbas vuelan las lechuzas
Pero sin negros gatos…
¿De quién son esos ojos luminosos ojos,
¿Espantosas esmeraldas, que me persiguen por la cuadra?