Martín Renán
Poeta adicto al portal
Otros en la cruz hacen fila;
el enfermo en casa
fusil en mano
—tienta—
El alma
en pedazos.
La TV. de cajón moderno y exótico.
Mi ciudad
despierta
lo cruel de la mañana;
un niño
tira piedras en la autopista,
muerto de risa
ese día
deja de comer sin decir nada.
Pone barbas en remojo,
el dios imaginario y se pone a rezar
mirando su creación,
otros le dan la espalda y exigen una explicación.
No me reconozco
de otra vida,
y por extraña razón
no me confío
en dar la contra dentro de seis días.
De milagro volveré a soñar.
el enfermo en casa
fusil en mano
—tienta—
El alma
en pedazos.
La TV. de cajón moderno y exótico.
Mi ciudad
despierta
lo cruel de la mañana;
un niño
tira piedras en la autopista,
muerto de risa
ese día
deja de comer sin decir nada.
Pone barbas en remojo,
el dios imaginario y se pone a rezar
mirando su creación,
otros le dan la espalda y exigen una explicación.
No me reconozco
de otra vida,
y por extraña razón
no me confío
en dar la contra dentro de seis días.
De milagro volveré a soñar.