Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Hay ratos que te ilustran, con su rompecabezas,
y a la vez te confunden,
porque se desconoce cuando acaba el juego,
qué sucede una vez que encajas, y vuelves a sentirte inteligente,
y te amarga la espera -Cuándo será el instante
en que nos entendamos,
toda vez que los otros han sido nuestro apoyo,
gracias, les digo a todos, por su mirada crítica,
en medio de este pánico a perder no sé qué cosa
-Nada dentro de mí resulta imprescindible.-.
En mis observaciones, llámese egocentrismo
a la era que incita al impulso,
soy la metalingüística,
no estudio los orígenes, tampoco los finales
o los ciclos, en los que todo se repite
-No es tan descabellado, negar la evolución de la mente,
que esto es un punto muerto, en el que se detuvo el engranaje
de la cultura, y se etiqueta todo, excepto vuestras modas.-.
Imagina que esto no es la vida, que no existe la muerte,
que todo en lo que crees, y que tan fuertemente sostenías
se deshace si cualquiera te quita la venda de los ojos.
Esas cosas suceden, la ansiedad y el estrés,
la depresión, la histeria y la psicosis,
asaltan como nunca,
¿Y qué es lo que pasa?
Que no puedes pensar con claridad,
que el caos y el desorden que todos dan por hecho
se desata.
Y creer en el caos se convierte en un cisma.
El amor y los sueños son leyendas urbanas.
Estamos en la etapa en la que el hombre
aprovecha el poder para basar en él su raciocinio.
Nada está valorado, lo material se lleva al hombre a su terreno,
no hay excusas, todos entran al trapo,
nos educan en el capitalismo,
no en las inmensidades de la mente -No, por favor.-
"No te rayes por eso." "Le das mucha importancia y no se la merece."
"Piensas demasiado."
"Llevas ya mucho tiempo centrado en tus historias."
"Necesitas salir más a la calle."
Decís todos lo mismo.
Lo arregláis con pastillas, borracheras, o compras compulsivas.
¿Sabéis qué?
Que no quiero escucharos.
Todos hablan igual, como cotorras.
Todos hacen lo mismo, y se avergüenzan de decirlo.
Hace años pesaba que erais mis enemigos.
Que la paciencia sirve, que los buenos consejos
de mi mundo al clasista,
harían su labor, ésa era mi única ruina.
Pero alguien que está en una posición inamovible
siempre logra que todo,
para bien, para mal, gire en torno a él.
De esa forma se alcanza lo único que quiero,
y me parece poco.
y a la vez te confunden,
porque se desconoce cuando acaba el juego,
qué sucede una vez que encajas, y vuelves a sentirte inteligente,
y te amarga la espera -Cuándo será el instante
en que nos entendamos,
toda vez que los otros han sido nuestro apoyo,
gracias, les digo a todos, por su mirada crítica,
en medio de este pánico a perder no sé qué cosa
-Nada dentro de mí resulta imprescindible.-.
En mis observaciones, llámese egocentrismo
a la era que incita al impulso,
soy la metalingüística,
no estudio los orígenes, tampoco los finales
o los ciclos, en los que todo se repite
-No es tan descabellado, negar la evolución de la mente,
que esto es un punto muerto, en el que se detuvo el engranaje
de la cultura, y se etiqueta todo, excepto vuestras modas.-.
Imagina que esto no es la vida, que no existe la muerte,
que todo en lo que crees, y que tan fuertemente sostenías
se deshace si cualquiera te quita la venda de los ojos.
Esas cosas suceden, la ansiedad y el estrés,
la depresión, la histeria y la psicosis,
asaltan como nunca,
¿Y qué es lo que pasa?
Que no puedes pensar con claridad,
que el caos y el desorden que todos dan por hecho
se desata.
Y creer en el caos se convierte en un cisma.
El amor y los sueños son leyendas urbanas.
Estamos en la etapa en la que el hombre
aprovecha el poder para basar en él su raciocinio.
Nada está valorado, lo material se lleva al hombre a su terreno,
no hay excusas, todos entran al trapo,
nos educan en el capitalismo,
no en las inmensidades de la mente -No, por favor.-
"No te rayes por eso." "Le das mucha importancia y no se la merece."
"Piensas demasiado."
"Llevas ya mucho tiempo centrado en tus historias."
"Necesitas salir más a la calle."
Decís todos lo mismo.
Lo arregláis con pastillas, borracheras, o compras compulsivas.
¿Sabéis qué?
Que no quiero escucharos.
Todos hablan igual, como cotorras.
Todos hacen lo mismo, y se avergüenzan de decirlo.
Hace años pesaba que erais mis enemigos.
Que la paciencia sirve, que los buenos consejos
de mi mundo al clasista,
harían su labor, ésa era mi única ruina.
Pero alguien que está en una posición inamovible
siempre logra que todo,
para bien, para mal, gire en torno a él.
De esa forma se alcanza lo único que quiero,
y me parece poco.
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