Esteban Castaño
Poeta recién llegado
De la Infinita Flor
Y no faltase un firmamento
sobre lirios y azucenas
qué bien dormidas cual tormento,
cantan solas hoy sus penas.
¿Quién entrase por la puerta
sin asir sus pasos con el tiempo,
desbordando triste ausencia
en las sombras del lamento?
Abrirse el cielo cual estrella,
en la espera, contemplase el silencio
de mil trazos y triste la marea
sobre cuerpos en desprecio.
De la infinita flor
un pétalo de acero ayer naciese
¿Cómo rendirse a tal clamor
si todo aliento al viento pereciese?
Solemne es la caricia
que el aura consumase
laureando el fruto sin salida
y entre almas... Se apartase.
Esteban Castaño ©
Y no faltase un firmamento
sobre lirios y azucenas
qué bien dormidas cual tormento,
cantan solas hoy sus penas.
¿Quién entrase por la puerta
sin asir sus pasos con el tiempo,
desbordando triste ausencia
en las sombras del lamento?
Abrirse el cielo cual estrella,
en la espera, contemplase el silencio
de mil trazos y triste la marea
sobre cuerpos en desprecio.
De la infinita flor
un pétalo de acero ayer naciese
¿Cómo rendirse a tal clamor
si todo aliento al viento pereciese?
Solemne es la caricia
que el aura consumase
laureando el fruto sin salida
y entre almas... Se apartase.
Esteban Castaño ©