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de la guerra y la paz.

charlie ía

tru váyolens

de la guerra y la paz.


para tu diplomacia de las cañoneras
yo tengo la carcajada
durante el chubasco frío de la medianoche
la sangre que me hierve para quebrarte la nariz
de un solo cachimbazo
el pavimento mojado
con el amor frágil de una japonesa
que eternamente se quedó bailando conmigo medio borracho;
el sonido del tintineo metálico encima de la cabeza
y el machete con el que explotan
los racimos cada sábado
entre las llagas abiertas de lo rural.

ahora me dirás que las luces se apagan
y que las fantasías dejarán de serlo al mirarnos
frente al espejo:
sí, pero queda la fuerza
de la llama encendida de los brazos
como los besos de una japo en una disco
pueden sentirse aún sobre la piel.


 
de la guerra y la paz.


para tu diplomacia de las cañoneras
yo tengo la carcajada
durante el chubasco frío de la medianoche
la sangre que me hierve para quebrarte la nariz
de un solo cachimbazo
el pavimento mojado
con el amor frágil de una japonesa
que eternamente se quedó bailando conmigo medio borracho;
el sonido del tintineo metálico encima de la cabeza
y el machete con el que explotan
los racimos cada sábado
entre las llagas abiertas de lo rural.

ahora me dirás que las luces se apagan
y que las fantasías dejarán de serlo al mirarnos
frente al espejo:
sí, pero queda la fuerza
de la llama encendida de los brazos
como los besos de una japo en una disco
pueden sentirse aún sobre la piel.


Deja mucho para pensar y para imaginar, frescamente, con imágenes originales.

Buenas letras, company. Salud2.
 
de la guerra y la paz.


para tu diplomacia de las cañoneras
yo tengo la carcajada
durante el chubasco frío de la medianoche
la sangre que me hierve para quebrarte la nariz
de un solo cachimbazo
el pavimento mojado
con el amor frágil de una japonesa
que eternamente se quedó bailando conmigo medio borracho;
el sonido del tintineo metálico encima de la cabeza
y el machete con el que explotan
los racimos cada sábado
entre las llagas abiertas de lo rural.

ahora me dirás que las luces se apagan
y que las fantasías dejarán de serlo al mirarnos
frente al espejo:
sí, pero queda la fuerza
de la llama encendida de los brazos
como los besos de una japo en una disco
pueden sentirse aún sobre la piel.

Clickbait alert: así que esto no iba de Tolstoi (pero sí), sino de esas balas sobre nuestras perniciosas cabezas surglobales. Que la nipona de una eterna noche te secunde uncida al buey de la labranza, cuando brote el maíz o el trigo, la paz, esa maravilla que ellos, tú sabes quiénes, no entenderán jamás.
Gracias, bro Charlie. A resistir.
 
de la guerra y la paz.


para tu diplomacia de las cañoneras
yo tengo la carcajada
durante el chubasco frío de la medianoche
la sangre que me hierve para quebrarte la nariz
de un solo cachimbazo
el pavimento mojado
con el amor frágil de una japonesa
que eternamente se quedó bailando conmigo medio borracho;
el sonido del tintineo metálico encima de la cabeza
y el machete con el que explotan
los racimos cada sábado
entre las llagas abiertas de lo rural.

ahora me dirás que las luces se apagan
y que las fantasías dejarán de serlo al mirarnos
frente al espejo:
sí, pero queda la fuerza
de la llama encendida de los brazos
como los besos de una japo en una disco
pueden sentirse aún sobre la piel.

ya estamos viejos para eso de la paz... y amor. yo pienso, bueno yo ya estoy re viejo... y cascarrabias jajjaa creo que esa nipona la voy a conocer vestida de parca. Sugerentes versos bro...
 
de la guerra y la paz.


para tu diplomacia de las cañoneras
yo tengo la carcajada
durante el chubasco frío de la medianoche
la sangre que me hierve para quebrarte la nariz
de un solo cachimbazo
el pavimento mojado
con el amor frágil de una japonesa
que eternamente se quedó bailando conmigo medio borracho;
el sonido del tintineo metálico encima de la cabeza
y el machete con el que explotan
los racimos cada sábado
entre las llagas abiertas de lo rural.

ahora me dirás que las luces se apagan
y que las fantasías dejarán de serlo al mirarnos
frente al espejo:
sí, pero queda la fuerza
de la llama encendida de los brazos
como los besos de una japo en una disco
pueden sentirse aún sobre la piel.


Una vez, cuando era chico, me gustó una japonesa. Pero ella nunca me conoció, jajajaj.

Rara manía la de algunos/as, que nos reímos cuando nos están apuntando, acribillando, amenazando... Supongo que será porque, después de todo, si la vida no es para reírse un rato, entonces no es vida nada sino semimuerte pálida, asustada.

A todas estas, el machete anoche repelió a los drones... mientra seguía cortando caña.

Abrazo grande, hermano. Gracias por tu poema.
 
Muy bueno el poema, muy bueno.
Tus poemas maduran como el buen vino, compañero,
he estado fuera cinco años pero de vez en cuando
me asomaba por el cristal del móvil y leía un poquito de aquí y de allá...
Aprovecho para dejarte un abrazo, Charlie ía.
 
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