Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
De amor y cantos
Porque de cantos se volvió el silencio,
aquél en que forjaba un desconsuelo,
el infame crisól al que del cielo,
carente de piedad me condenara,
dejé de percibir toda mi herrumbre,
y hasta mi fe se revistió de celo.
Por derrotar mi llanto y mi desvelo,
volví a reír a fuerza de costumbre.
Pero mi alma se quedó varada
en el piélago mas cruel de un infierno,
cuando volvió su faz hermosa por mirarte,
la hija que el amor me regalara.
Porque tu me la diste Señor,
y tu me la quitaste...
¡Oh Dios del cielo, bendito sea tu nombre!
Porque de cantos se volvió el silencio,
aquél en que forjaba un desconsuelo,
el infame crisól al que del cielo,
carente de piedad me condenara,
dejé de percibir toda mi herrumbre,
y hasta mi fe se revistió de celo.
Por derrotar mi llanto y mi desvelo,
volví a reír a fuerza de costumbre.
Pero mi alma se quedó varada
en el piélago mas cruel de un infierno,
cuando volvió su faz hermosa por mirarte,
la hija que el amor me regalara.
Porque tu me la diste Señor,
y tu me la quitaste...
¡Oh Dios del cielo, bendito sea tu nombre!
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