IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Se deforma mi rostro,
hirviendo de dolor,
se deforma toda percepción,
el sol me parece noche,
y mi vida blanco vacío,
la sinergia de mis emociones
me arrastra a un torbellino profundo,
de orden caótico,
de fauces pacientes,
me sumerjo en la saliva
de este nuevo universo,
la crueldad no existe,
la muerte persiste
hasta en el mas inerte silencio,
todo pensamiento se arrastra
como si pensar fuese un martirio,
delirios de grandeza,
de aquel dios que no midió su poder,
ahora su mundo nos sepulta,
su tumba le reclama,
la vida de su cima,
la cima de sus días,
los días por vivir.
hirviendo de dolor,
se deforma toda percepción,
el sol me parece noche,
y mi vida blanco vacío,
la sinergia de mis emociones
me arrastra a un torbellino profundo,
de orden caótico,
de fauces pacientes,
me sumerjo en la saliva
de este nuevo universo,
la crueldad no existe,
la muerte persiste
hasta en el mas inerte silencio,
todo pensamiento se arrastra
como si pensar fuese un martirio,
delirios de grandeza,
de aquel dios que no midió su poder,
ahora su mundo nos sepulta,
su tumba le reclama,
la vida de su cima,
la cima de sus días,
los días por vivir.