EL IMIAMENSE
Poeta
Culpable tiempo
¿Como permitimos que el tiempo ahogara nuestro amor?
Una pasión que presumíamos imperecedera.
¿Por qué no intentamos frenar su implacable paso?
¿Por qué colocamos los sueños por delante?
¿Por qué insistimos en culpar a la distancia?
¿Por qué no creímos en todas las cábalas?
¿en las profecías? ¿en los juramentos?;
¿en las promesas ¿en los sacramentos?
¿Por qué desafiamos al destino y
al horóscopo chino?
a la experiencia ajena
a los amigos y enemigos
a los envidiosos
¿al sucio karma de nuestros antepasados?
El tiempo es un francotirador mortal.
El más letal de todos los ejércitos.
¿Como es posible que pueda matar tanto
sin ser acusado de genocidio?
¿No podría ser Imputado por crímenes de guerras
o por crímenes de paz?
¿Por crímenes contra toda la humanidad?
Mucho más que sanar heridas
y dejar cicatrices -como muchos suponen-
el tiempo ejecuta a sus víctimas y queda impune.
Es una de las tantas epidemias que azotan nuestro mundo.
Desde antes del génesis y del principio
entre la primera y última glaciación
en el jurásico de los dinosaurios
dentro del inframundo griego
en el purgatorio que nunca termina
a pesar de Einstein y la relatividad
y más allá de los blancos sepulcros
el tiempo -nuestro acusado- siempre
ha dado suficientes motivos
para ser declarado culpable.
Por decisión popular
por todos los jueces y jurados del universo
por todos los fiscales
por todas las constituciones
por ti…por mí…
responsable de haber separado nuestras almas
para siempre.
Copyright 2015 El IMIAMENSE
¿Como permitimos que el tiempo ahogara nuestro amor?
Una pasión que presumíamos imperecedera.
¿Por qué no intentamos frenar su implacable paso?
¿Por qué colocamos los sueños por delante?
¿Por qué insistimos en culpar a la distancia?
¿Por qué no creímos en todas las cábalas?
¿en las profecías? ¿en los juramentos?;
¿en las promesas ¿en los sacramentos?
¿Por qué desafiamos al destino y
al horóscopo chino?
a la experiencia ajena
a los amigos y enemigos
a los envidiosos
¿al sucio karma de nuestros antepasados?
El tiempo es un francotirador mortal.
El más letal de todos los ejércitos.
¿Como es posible que pueda matar tanto
sin ser acusado de genocidio?
¿No podría ser Imputado por crímenes de guerras
o por crímenes de paz?
¿Por crímenes contra toda la humanidad?
Mucho más que sanar heridas
y dejar cicatrices -como muchos suponen-
el tiempo ejecuta a sus víctimas y queda impune.
Es una de las tantas epidemias que azotan nuestro mundo.
Desde antes del génesis y del principio
entre la primera y última glaciación
en el jurásico de los dinosaurios
dentro del inframundo griego
en el purgatorio que nunca termina
a pesar de Einstein y la relatividad
y más allá de los blancos sepulcros
el tiempo -nuestro acusado- siempre
ha dado suficientes motivos
para ser declarado culpable.
Por decisión popular
por todos los jueces y jurados del universo
por todos los fiscales
por todas las constituciones
por ti…por mí…
responsable de haber separado nuestras almas
para siempre.
Copyright 2015 El IMIAMENSE