[center:3bffe2f443]Culpa...
Un nuevo despertar...
Alborada, disuelve la penumbra,
Apolo ya en el cenit,
y mis poros aun transpiran.
Por doquier, derrama
salado, el jugo del cansancio.
La conciencia anudada...
Cual los músculos,
que en carrera desesperada,
atravesaron el tiempo.
Quien aun acecha, por esas noches
que imantan lo añejo.
Y llora ahogado el pellejo,
en vela, girando incesante,
cuando estigmatiza lo viejo.
La luna o el sol, fijamente
observan, pesadumbres
que hostigan implacables.
Sin escapatoria...
Se aparecen rostros muertos,
de mirar severo,
y devuelven antiguos otoños.
El opalino desfallecer de árboles,
vuelve en mis pesares,
Escondiendo...
Entre colchones de hojarascas,
cuerpos mutilados por el olvido,
y el viento foguea.
Cuan cruento realismo,
que zozobro en cavilaciones.
Desaparezco por momentos
de mis pies, y me duelen
las Heridas no visibles.
Y contrito en mis adentros,
aquellos sinsabores dados,
suplicios y errores cometidos...
La culpa...
Carga tan pesada,
que las vértebras del alma,
múltiple escoliosis, la tritura.
Mas no contriste realmente,
y se ennegrece.
Absorbiendo en cada noche,
los pedazos de oscuridad,
para perderse entre las sombras,
sin ser vista....
[/center:3bffe2f443]
Un nuevo despertar...
Alborada, disuelve la penumbra,
Apolo ya en el cenit,
y mis poros aun transpiran.
Por doquier, derrama
salado, el jugo del cansancio.
La conciencia anudada...
Cual los músculos,
que en carrera desesperada,
atravesaron el tiempo.
Quien aun acecha, por esas noches
que imantan lo añejo.
Y llora ahogado el pellejo,
en vela, girando incesante,
cuando estigmatiza lo viejo.
La luna o el sol, fijamente
observan, pesadumbres
que hostigan implacables.
Sin escapatoria...
Se aparecen rostros muertos,
de mirar severo,
y devuelven antiguos otoños.
El opalino desfallecer de árboles,
vuelve en mis pesares,
Escondiendo...
Entre colchones de hojarascas,
cuerpos mutilados por el olvido,
y el viento foguea.
Cuan cruento realismo,
que zozobro en cavilaciones.
Desaparezco por momentos
de mis pies, y me duelen
las Heridas no visibles.
Y contrito en mis adentros,
aquellos sinsabores dados,
suplicios y errores cometidos...
La culpa...
Carga tan pesada,
que las vértebras del alma,
múltiple escoliosis, la tritura.
Mas no contriste realmente,
y se ennegrece.
Absorbiendo en cada noche,
los pedazos de oscuridad,
para perderse entre las sombras,
sin ser vista....
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