rodrigotoro
Poeta adicto al portal
-MOT: Descuida, yo no me meto en esos temas. Solo me remito a la comisión que la ley y jurisprudencia de la corte suprema de kifonipatigak me asigna. Y esa, mi amigo, es demostrar tu inocencia. Además ese chico de cabello blanco no es nada de mal parecido: y el hijo de un militar influyente que podría llegar a ser el líder de la casta militar del planeta y sus aliados estratégicos.
-ROBERTO:..¿Te volviste loco? ¡yo soy hombre!
-MOT:..Eso ya lo sé. Pero recuerda que esta no es la Tierra, y la naturaleza no divide y diezma genéticamente a todas las especies. La raza humana es dual en ese sentido, pero su intrínseco paralelismo, si bien les otorga diversidad y matices, les hace dependientes y potencialmente a merced de sus instintos para perpetuarse.
-ROBERTO: ¡Yo no sé nada de eso, ni me interesa ser el novio de Cuip: solo quiero largarme de esta pesadilla y regresar a mi casa!...¿me entiende?
-MOT: De acuerdo. Dejemos de lado el tema subjetivo, y remitámonos a los hechos respóndeme por favor cuando Cuip sintió que le diste el beso...
-ROBERTO: ¡¡En la muñeca!!
-MOT: En la muñeca, ¿cómo reaccionó?
-ROBERTO: Me observó unos segundos, y luego quitó la mano y se envolvió en una especie de luz.
-MOT: El fenómeno de luz que observaste se llama vúlike. Es una forma en que los Kifonipatigakos expresan pudor y vergüenza. Agradece que fuera una reacción de vúlike, o te habrías visto en serios problemas.
-ROBERTO: ¿Mas de los que tengo ahora?
-MOT: Si alguna vez hubieses observado los efectos de un pulso de plasma ionizado, generado por un kifonipatigako furioso, desintegrando el calcio de un esqueleto, sabrías a lo que refiero.
Bien. Ahora dime...¿observaste algún cambio en la apariencia de Cuip cuando interactuaste con él?
-ROBERTO: Cuándo le tomé la cintura, sus ojos cambiaron de color. Y cuando le bese, su pelo parecía arcoíris -El alienígeno interlocutor del muchacho se rascaba la cabeza con tres de sus tentáculos, y en particular su peculiar cabello desperdigado sobre el cráneo de forma pícnica. Roberto no preguntó, pero adivinaba que algo andaba mal
.escoltado por seis guardias Roberto flotaba sobre un rectángulo de luz amarilla. Al observar a su alrededor pudo contemplar parte de la sofisticada arquitectura de aquella extraña raza: torres de cristal, tubos de transporte, espirales de luz que irradiaban pequeños puntos lumínicos a grandes velocidades; A su lado, Mot le explicaba lo que veía
-MOT: Los edificios de cristal son áreas comunitarias, lugares de encuentro. Algo así como sus plazas y parques. Esas espirales, son transportadores de materia: con ellos los Kifonipatigakos viajan a cualquier punto del planeta a voluntad instantáneamente. Es una cultura avanzada, dentro de las diez primeras del universo conocido.
-ROBERTO: ¿A dónde me llevan?
-MOT: A la sala de Tribunales. El padre de Cuip presentó más cargos en tu contra, y el juicio se adelantó. Pero descuida: todo estará bien...
-ROBERTO: ¿Qué puede pasarme si no ganamos?-Hubo una cierta duda en el E.T., pero finalmente optó por responder
-MOT: Pueden solicitar que se borre tu mente, proceso que te convertiría en un autómata que no recordaría ni siquiera como ir al baño, o meterte en una capsula espacial y arrojarte en un agujero negro .o algo peor.
-ROBERTO: ¡Esta bien, no sigas! Creo que ya entendí -Finalmente ingresaban en una amplia construcción de cristal. Era de proporciones apoteósicas. Un enjambre de criaturas de sorprendentes apariencias aguardaba la llegada del acusado. Roberto no tuvo necesidad de pensar mucho para reconocer en ellos a paparazis y periodistas. Algunos, incluso, le hablaron en idiomas ignotos a los que el muchacho simplemente ignoró.
En el interior de edificio de tribunales fue conducido hasta una especie de podio hecho de la misma luz que las cadenas y absolutamente todo lo relacionado con el ámbito penal. Mot se paró justo a su lado. Y por una puerta lateral ingresó una criatura cuya fisonomía le asimilaba nítidamente a una mantis religiosa. Al verle, Mot se estremeció
-MOT: Es Catezopa: la cosa mas maquiavélica que pisa el poder judicial. ¡Maldición!. Este tipo cobra una fortuna; Para pagarle los honorarios, el padre de Cuip debe haber vendido un planeta entero
-ROBERTO: Dime, que falta que no he visto todavía ¿la caperucita roja?
-MOT: Solo esperemos que el juez de esta causa no sea Musialtiragripa. ¡Eso sería demasiada mala suerte, incluso para un Terrícola je,je,je!-Y como si se tratasen de los deseos al revés del genio de la lámpara el referido personaje de siete cabezas y un solo ojo en todas ellas fue anunciado por una voz metálica que retumbó en todo el lugar.