rodrigotoro
Poeta adicto al portal
-ROBERTO: ¡No tienen derecho a hacerme esto!..¡Me están secuestrando!..
- ¿Y qué te hace pensar, terrícola, que me importan tus derechos?...¡Uds. son solamente virus: todo lo que coexiste, y es manipulado por su raza, se corrompe y muere!.
-ROBERTO: ¡Y Ud. debe ser Dios que juzga de esa forma!...Si nosotros los humanos somos todo lo malo que dice, Ud. debe ser perfecto Y si lo es..¿Por qué Cuip se escapó de su casa?-el rostro del alienígena se deformó por la ira. Permaneció en un silencio espeso y cargado de ira durante varios segundos antes de responder
- Tu lo pediste terrícola: serás juzgado en una corte de Kifonipatigak. Y si no puedes demostrar tu inocencia, serás ejecutado en el acto.-Una carcajada general broto de las gargantas de todos aquellos alienígenas. Roberto permaneció en silencio.
Se quedó a solas en aquella estancia desprovista de color; Trataba de liberarse, pero aquellas cadenas de luz, al ser exigidas, se comprimían aún más como los nudos corredizos en los cepos de los cazadores.
Era imposible medir el tiempo. Pudieron transcurrir dos eras geológicas, o simplemente quince minutos: Roberto podía experimentar hambre, como si no hubiese comido durante días, y a los segundos el mismo dolor de estomago del instante en que fuese interrogado por el padre de Cuip como si el lineal temporal avanzara y retrocediese a cada instante como las olas en la playa.
Al final, se quedo dormido víctima del estrés.
Al despertar, era tomado por los brazos con fuerza por dos alienígenas de armadura como los de la nave. Le resultaba imposible diferenciarles, eran iguales. O al menos a sus ojos parecían serlo. Fue conducido hacia un vórtice de luz a un extremo del cuarto en donde estaba y empujado violentamente a su interior
Al recobrar su visión, que se había resentido por el intenso brillo del vórtice, que luego de permitirle atravesarle se había esfumado, estaba de pié en una habitación de unos veinticinco metros cuadrados hecha del mismo tipo de luz que las amarras y casi todo lo demás. Estaba solo. Movió las muñecas, algo resentidas por la presión de las cuerdas que le sujetasen, y caminó hasta uno de los extremos del cuarto/celda. Al tocarle, sintió otra vez esa descarga de corriente que experimentase al tocar el cubil de Cuip. Retrocedió, y dando un par de pasos hacia el centro se dejó caer al suelo.
-ROBERTO: Parece que estoy en problemas. Odio a los extraterrestres.-Una criatura de gran tamaño, de ocho brazos y semblante de ardilla se materializó a un metro de él. Roberto dio un salto atrás. El recién llegado permaneció inmóvil captando la desconfianza del muchacho. Empezó a emitir una serie de sonidos, como si despejase su garganta, hasta que finalmente habló en perfecto español
-MOTAKAPA: Saludos terrícola. Mi nombre es Motakapa Seputenei alizapki Poltrunio Nisguerdaskel. Claro que puedes decirme Mot je,je. Soy tu abogado. Disculpa el acento, pero mis cuerdas vocales no usan mucho tu dialecto .
-ROBERTO .¿Tu también eres Kifo como los otros?
-MOTAKAPA:..¡No, claro que no!. Los Kifonipatigakos son feos. Yo, soy lindo!...¡je,je,je,je,je!
-ROBERTO: Claro, eso se ve de lejos
-MOTAKAPA .Bueno, a lo nuestro. Tú has sido acusado de violar a un chico llamado, eh ah sí: Cuiptamaka. Son cargos muy serios ¿Cómo te llamas?
-ROBERTO: ¡¡Me llamo Roberto, y no he violado a nadie. Todo lo que hice fue darle un beso a Cuip en la muñeca!!
-MOTAKAPA: ¿Beso?...Ah, entonces es eso -el calamarezco personaje se alejó un par de pasos de Roberto pensando profundamente. A los pocos segundos volvió a dirigirse al desesperado chico- Mira, te explicaré. Yo estudie tu raza en la universidad, y conozco las dinámicas de su apareamiento. Se lo que es un beso. Y si fue en la muñeca, es inocuo. Pero un kifonipatigako es diferente. Y como están conectados por sus redes sensoriales unos con otros, se proyectan exponencialmente las cosas inconscientemente. El del problema contigo no es el chico al que le diste el beso, que según intuyo, se dejó hacer Es el padre.
-ROBERTO:..¡¿Por qué dices que se dejo hacer?!
-MOTAKAPA: Los Kifonipatigakos poseen sensores de percepción de su entorno de barrido cíclico intermitente. O sea, radar como dicen Uds. los humanos; Y para una forma de vida como tú resultaría imposible tocar a uno sin que éste lo supiera con mucha antelación. Saben lo que pasa a cientos de metros de ellos lo presienten.