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Cuiptamaka...1era. Parte.

rodrigotoro

Poeta adicto al portal



Roberto caminaba con su mejor amigo a casa; Era una noche como cualquier otra, un día más de muchos días iguales.
…Su vida no era especial: había terminado los estudios, y tras un bachillerato modesto, en donde los guarismos fuesen prohibitivos para proseguir sus educación, se dedicaba a levantarse tarde, salir a la calle y vivir en la compañía de sus amigos de barrio; jugaba a la pelota, su mayor pasión y el motivo de lo tarde de su regreso a casa, y el Play Statión era su segundo nombre…
Roberto llegó hasta la esquina de su pasaje, le dio la mano a Luis, el arquero del equipo y la estrella aquella jornada deportiva en donde ganasen tres a cero a los chicos del otro pasaje, y se dirigió a paso calmo a su casa…Todo sucedía Ídem al día anterior, y al que había venido antes…Solo que esa noche el destino, señor de sombrero largo y mirada penetrante, tenía pensado otra cosa…..
…Al poco andar pudo ver una luz de tonos verdes y naranjas pasar sobre él y perderse en su vector de trayectoria hacia el sector de los terrenos baldíos, que continuaban a su conjunto habitacional y la cancha donde jugaba futbol hasta hacen unos minutos. Intrigado, se quedó mirando hasta que la luz se precipitó al suelo…y un sordo golpe, como un inmenso huevo de avestruz que se rompe, se sintió….Primero se quedo inmóvil, pero luego, y presa de la curiosidad, aquella que mató al gato, se puso a correr en esa dirección…
Al cabo de cinco minutos de trote regular llegó hasta los inicios del terreno eriazo. Como era un lugar olvidado por el municipio no existía ni una sola luz que derrotase la penetrante oscuridad que ya se adueñaba del ambiente. Roberto dudó, pero a esas alturas no desistiría de su investigación…
Avanzó a paso lento, casi a horcajadas, no sin un cierto grado de temor; después de todo...¿no es parte de nuestra programación más básica temerle a lo desconocido?...
Estaba “auscultando” el ambiente, esforzando al máximo sus ojos verdes, cuando una presión en su hombro derecho le sobresaltó…sin poder evitarlo gritó como condenado y giró por reflejo tirando un golpe con su mano empuñada en movimiento negativo. Y producto de ello sintió que golpeó “algo” o “alguien”; y ese “algo” o “alguien” cayó al suelo. Roberto fijó la vista en el suelo en dirección del punto que su oído le indicase como el lugar en que su desconocido y misterioso agresor quedase…Extrajo su teléfono móvil del bolsillo, encendió la linterna en él, sintiendo en parte la culpa por la falta de iniciativa: ya que aquella luz le hubiese, de haberla recordado antes, ahorrado avanzar a tientas y en total indefensión sobre el irregular terreno. Y al concentrar la vista, y acostumbradas sus retinas al escaso grado de luz generado por dicha lucecilla, pudo ver la figura de un muchacho de contextura delgada, pelo blanco y largo, y rostro pálido; Estaba parcialmente mareado por el golpe; Roberto observó que vestía una especie de buzo color amarillo metálico muy ceñido, y usaba botas de caña larga hasta más arriba de las rodillas de un material rutilante como el estaño fundido…
Era muy extraño todo….
 
Me ha encantado tu historia Rod, mezclas algo tan cotidiano y natural con lo extraordinario jeje me ha gustado muchísimo espero seguir leyendote muy pronto, un gran abrazo para vos.
 
Hasta el momento estoy curioso, enseguida quizás intrigado de lo que continúe en ésta historia, por el momento rutinaria en cuanto a la vida de las personas, sus amigos y cuanto le rodea en sus costumbres, en el barrio, calle, o lugar donde se mueven, o vivan. El principio está emocionante no lo niego, por la parsimonia conque pasos a paso se desarrolla, y en cada entre acto surge algo nuevo, que como digo al principio causa curiosidad. Pero mientras tanto, incito al joven poeta RODRIGO TORO, a que no nos haga esperar su próxima entrega. Afectuosamente te saluda: Crimolem.
 
Gracias Megi por visitarme en este tema espacial....Un inmenso honor me haces amiga....Me quedo feliz y espero verte en ella y que la disfrutes...R. toro
 
Gracias Cristobal por visitarme. Recójo tu emplazamiento amigo, y me quedo atento al reloj para seguir publicando capitulos...
Me alegro te gustase, y por priviligearme con tu lectura...R. toro
 



Roberto caminaba con su mejor amigo a casa; Era una noche como cualquier otra, un día más de muchos días iguales.
…Su vida no era especial: había terminado los estudios, y tras un bachillerato modesto, en donde los guarismos fuesen prohibitivos para proseguir sus educación, se dedicaba a levantarse tarde, salir a la calle y vivir en la compañía de sus amigos de barrio; jugaba a la pelota, su mayor pasión y el motivo de lo tarde de su regreso a casa, y el Play Statión era su segundo nombre…
Roberto llegó hasta la esquina de su pasaje, le dio la mano a Luis, el arquero del equipo y la estrella aquella jornada deportiva en donde ganasen tres a cero a los chicos del otro pasaje, y se dirigió a paso calmo a su casa…Todo sucedía Ídem al día anterior, y al que había venido antes…Solo que esa noche el destino, señor de sombrero largo y mirada penetrante, tenía pensado otra cosa…..
…Al poco andar pudo ver una luz de tonos verdes y naranjas pasar sobre él y perderse en su vector de trayectoria hacia el sector de los terrenos baldíos, que continuaban a su conjunto habitacional y la cancha donde jugaba futbol hasta hacen unos minutos. Intrigado, se quedó mirando hasta que la luz se precipitó al suelo…y un sordo golpe, como un inmenso huevo de avestruz que se rompe, se sintió….Primero se quedo inmóvil, pero luego, y presa de la curiosidad, aquella que mató al gato, se puso a correr en esa dirección…
Al cabo de cinco minutos de trote regular llegó hasta los inicios del terreno eriazo. Como era un lugar olvidado por el municipio no existía ni una sola luz que derrotase la penetrante oscuridad que ya se adueñaba del ambiente. Roberto dudó, pero a esas alturas no desistiría de su investigación…
Avanzó a paso lento, casi a horcajadas, no sin un cierto grado de temor; después de todo...¿no es parte de nuestra programación más básica temerle a lo desconocido?...
Estaba “auscultando” el ambiente, esforzando al máximo sus ojos verdes, cuando una presión en su hombro derecho le sobresaltó…sin poder evitarlo gritó como condenado y giró por reflejo tirando un golpe con su mano empuñada en movimiento negativo. Y producto de ello sintió que golpeó “algo” o “alguien”; y ese “algo” o “alguien” cayó al suelo. Roberto fijó la vista en el suelo en dirección del punto que su oído le indicase como el lugar en que su desconocido y misterioso agresor quedase…Extrajo su teléfono móvil del bolsillo, encendió la linterna en él, sintiendo en parte la culpa por la falta de iniciativa: ya que aquella luz le hubiese, de haberla recordado antes, ahorrado avanzar a tientas y en total indefensión sobre el irregular terreno. Y al concentrar la vista, y acostumbradas sus retinas al escaso grado de luz generado por dicha lucecilla, pudo ver la figura de un muchacho de contextura delgada, pelo blanco y largo, y rostro pálido; Estaba parcialmente mareado por el golpe; Roberto observó que vestía una especie de buzo color amarillo metálico muy ceñido, y usaba botas de caña larga hasta más arriba de las rodillas de un material rutilante como el estaño fundido…
Era muy extraño todo….

Buen comienzo con final abierto, eres muy detallista en tus historias lo cual me agrada mucho, hago mucho incapié en los detalles, ya he leído la segunda parte y fue como empezar a leer un libro empezado ahora todo queda encajado. Seguiré atente la tercera parte. Besos estelares para mi amigo entrañable. Marta
 
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