IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Y entre tanta anarquía,
el caos de la tierra se abre,
para que abracemos el dolor de la paz,
la calma de un retorno
hacia donde hemos de percibirnos,
pulcros,
pero condenados,
lágrimas recientes,
en mi piel inerte,
y es que,
todo cuerpo,
nunca se acostumbrará,
a la pesadez de una consciencia astral,
entre tristeza y pesar,
mis nuevos ojos
son nuevos latidos,
veo con mi corazón
como todo cimiento sagrado
es parte
de un lastimoso sentido de existencia,
la esencia de mi ser,
no es carencia ni libertad,
es condena,
para que estos instantes sean eternos,
las tinieblas han de juntarse,
y las raíces del placer han de colapsar,
la muerte en estos lares no existe,
sus bendiciones ya no son lluvia,
pero nos han sedado
con algo mucho más poderoso
que cualquier don,
la habilidad de manufacturar la tristeza,
y convertirla en felicidad,
la ironía del no decidir nuestro destino,
porque nunca nos lo hemos cuestionado.
el caos de la tierra se abre,
para que abracemos el dolor de la paz,
la calma de un retorno
hacia donde hemos de percibirnos,
pulcros,
pero condenados,
lágrimas recientes,
en mi piel inerte,
y es que,
todo cuerpo,
nunca se acostumbrará,
a la pesadez de una consciencia astral,
entre tristeza y pesar,
mis nuevos ojos
son nuevos latidos,
veo con mi corazón
como todo cimiento sagrado
es parte
de un lastimoso sentido de existencia,
la esencia de mi ser,
no es carencia ni libertad,
es condena,
para que estos instantes sean eternos,
las tinieblas han de juntarse,
y las raíces del placer han de colapsar,
la muerte en estos lares no existe,
sus bendiciones ya no son lluvia,
pero nos han sedado
con algo mucho más poderoso
que cualquier don,
la habilidad de manufacturar la tristeza,
y convertirla en felicidad,
la ironía del no decidir nuestro destino,
porque nunca nos lo hemos cuestionado.