Piedra rodando colina abajo
nieve derretida sin consistencia acaso
vapor de agua en cristal inmaculado
globo al viento sin dueño ni descanso.
Pluma silente de grito omnipresente
temblor de ambas manos
refresco a salud e todos los Cristianos.
grito de amistad, de fraternidad entre hermanos.
Todo lo puedo sentir:
Se eriza mi piel y nublas mis ojos.
Hoy me siento presente. Sangre dispuesta, hirviente
voz poderosa desde lo más recóndito del mineral.
El ser y estar, despertar y anochecer
escribir por el placer de hacer
abrazar al primer humano que sonría
dar por el momento justo de nacer.
Todo es inmensidad y paz
si así lo queremos ver.
O todo es mediocridad y adversidad
si elegimos así ser.
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